El CIM analiza si la alcalinización de los océanos es segura para la vida marina ante el aumento de la temperatura del agua

O CIM analiza se a alcalinización dos océanos é segura para a vida mariña ante o aumento da temperatura da auga

El mesocosmos de la Ecimat acogió un experimento internacional con la participación de personal investigador de Grecia, Italia, Francia, Finlandia y Estados Unidos

El mesocosmos del Centro de Investigación Marina (CIM) de la Universidad de Vigo acogió durante las últimas semanas a un equipo internacional que llevó a cabo un experimento para conocer cómo responderán las comunidades planctónicas marinas a la alcalinización del océano en un escenario de aumento de la temperatura del agua. En el trabajo desarrollado en la Ecimat participaron investigadores de Grecia, Italia, Francia, Finlandia y Estados Unidos, financiados a través de los programas de acceso transnacional de los proyectos Iriscc y Aquaserv. El estudio se centró en la alcalinización oceánica, un proceso que consiste en aumentar la alcalinidad del agua de mar para favorecer la captación y el almacenamiento de CO₂ manteniendo estable el pH marino. Se trata de una de las soluciones que actualmente se están evaluando para mitigar el cambio climático, ya que, además de permitir retirar CO₂ de la atmósfera, contribuye a reducir los efectos de la acidificación del océano provocada por las emisiones de dióxido de carbono.

El objetivo de este experimento internacional era estudiar los efectos que puede tener esta estrategia de alcalinización sobre los organismos que constituyen la base de la cadena alimentaria marina cuando se aplica en las condiciones climáticas previstas para el futuro.

Analizar la respuesta de toda la comunidad planctónica

El estudio se desarrolló durante la segunda quincena de junio y estuvo coordinado por el investigador del CIM Pablo Serret. En él participaron doce investigadores de España, Grecia, Italia, Francia, Finlandia y Estados Unidos. Durante el experimento se utilizaron doce mesocosmos distribuidos en cuatro tratamientos experimentales: tres de control, tres con incremento de la alcalinidad, tres con un aumento de tres grados en la temperatura del agua y otros tres en los que se combinaron ambas condiciones.

«Este diseño permitirá diferenciar el efecto de la alcalinización, el de la temperatura y, sobre todo, comprobar cómo interactúan ambos factores», explica José González, responsable de la Unidad de Oceanografía de la Ecimat.

A lo largo del experimento se analizó la respuesta de toda la comunidad planctónica, desde virus y bacterias hasta fitoplancton y zooplancton, para determinar si la alcalinización puede alterar el funcionamiento de la red trófica marina en un océano más cálido.

Una medida prometedora frente al cambio climático

Según explica el investigador Pablo Serret, «la dificultad para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero al ritmo necesario está haciendo que las estrategias de retirada de CO₂ de la atmósfera ocupen un lugar cada vez más relevante en la agenda climática internacional». Estas estrategias, entre ellas la alcalinización oceánica, «no sustituyen la reducción urgente de las emisiones, que sigue siendo imprescindible, pero pueden resultar necesarias para compensar aquellas emisiones residuales especialmente difíciles de eliminar y contribuir a alcanzar los objetivos de neutralidad climática».

Sin embargo, y a pesar de que «su eficacia desde el punto de vista químico ya ha sido demostrada, todavía es necesario conocer sus consecuencias ecológicas», afirma José González. En este sentido, el experimento realizado en el CIM pretende comprobar si una medida que puede contribuir a la mitigación del cambio climático resulta compatible con la conservación de los ecosistemas marinos, especialmente en un contexto de calentamiento global.

«En este contexto, el océano se presenta como un candidato especialmente relevante por su enorme capacidad natural para almacenar carbono y por el papel fundamental que desempeña en la regulación del clima. Sin embargo, precisamente por la importancia y la complejidad de los ecosistemas marinos, cualquier técnica de eliminación de CO₂ basada en el océano debe ser evaluada con el máximo rigor científico antes de considerar su posible aplicación a gran escala. Es necesario conocer con precisión cuál es su capacidad real para retirar CO₂ de la atmósfera, cómo puede medirse esa retirada, qué efectos produce sobre los ecosistemas marinos y en qué condiciones podría ser ambientalmente segura y socialmente aceptable. Los experimentos en mesocosmos constituyen una herramienta fundamental porque permiten estudiar comunidades marinas reales en condiciones controladas», señala Pablo Serret.

Comparación entre ecosistemas muy diferentes

Los resultados obtenidos en la ría de Vigo se compararán con los registrados en experimentos similares realizados en Creta, en el marco de la colaboración que el CIM mantiene desde 2021 con el Hellenic Centre for Marine Research (HCMR). «La comparación entre un ecosistema costero altamente productivo como el de las rías gallegas y otro ultraoligotrófico, como el Mediterráneo oriental, permitirá evaluar si la respuesta de los organismos es común o depende de las características ambientales de cada región», explica González.

En este sentido, Pablo Serret subraya que «este experimento no es un ensayo aislado, sino que forma parte de un esfuerzo europeo coordinado para desarrollar infraestructuras, protocolos comunes y criterios de calidad que permitan evaluar científicamente este tipo de aproximaciones. En el marco de Iriscc, el CIM desempeña un papel destacado en el desarrollo de un nuevo metaservicio europeo para la evaluación de técnicas de mitigación oceánica, basado en la realización de experimentos comparables en instalaciones de mesocosmos situadas en Vigo, Creta, Tvärminne-Helsinki y Portugal. El objetivo es que diferentes grupos de investigación puedan evaluar estas técnicas mediante diseños experimentales reproducibles, datos interoperables y criterios comunes de calidad».

Además, destaca que «este enfoque encaja plenamente con las nuevas políticas europeas de protección y restauración de la naturaleza, que no solo persiguen conservar la biodiversidad, sino también mantener y recuperar el buen funcionamiento de los ecosistemas. La medición de la producción, la respiración y el balance metabólico de la comunidad permite determinar si una intervención altera procesos esenciales como la fijación de carbono, el consumo de oxígeno o el flujo de materia y energía a través de la red trófica».

Una infraestructura de referencia internacional

El experimento pone también en valor las instalaciones de mesocosmos del CIM, integradas en la cartera de servicios científicos que ofrecen las infraestructuras de la red European Marine Biological Resource Centre (EMBRC-ERIC), de la que forma parte la Ecimat. Entre las pocas infraestructuras de este tipo existentes en Europa, la del CIM es la única instalación de mesocosmos al aire libre equipada con un sistema de monitorización continua y con un innovador sistema de mezcla mediante hélices que reproduce el movimiento natural del agua sin recurrir al burbujeo de aire, minimizando así las interferencias sobre los organismos y garantizando un control preciso del intercambio de gases entre el agua y la atmósfera.

Además, las instalaciones incorporaron recientemente un nuevo sistema de control térmico que permite mantener de forma estable una diferencia de tres grados respecto a la temperatura natural del agua del mar, recreando con gran precisión las condiciones previstas para los océanos en las próximas décadas.

Según Pablo Serret, «el balance del experimento realizado en Vigo ha sido muy positivo, tanto por los resultados científicos que esperamos obtener como por la colaboración internacional que ha generado. Ha permitido reunir en el CIM capacidades complementarias de primer nivel: la experiencia técnica de la Unidad de Oceanografía y Mesocosmos, la colaboración con infraestructuras europeas de referencia como HCMR y SYKE, y la participación de grupos internacionales líderes en biogeoquímica oceánica, como el de la Universidad de Duke. Este tipo de colaboración es fundamental para avanzar desde experimentos individuales hacia una capacidad europea integrada que permita evaluar con rigor científico las posibles estrategias de mitigación del cambio climático basadas en el océano».

El CIM cuenta con el reconocimiento CIGUS de la Xunta de Galicia, que acredita la calidad y el impacto de su investigación, y su actividad está cofinanciada por la Unión Europea a través del Programa FEDER 2021-2027.

Fonte: DUVI

Edificio Filomena Dato
Campus de Vigo
36310 Vigo. Galicia. (Spain)

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