La EDAR de Moaña retiene más del 90% de los microplásticos antes de su llegada a la ría de Vigo.

La depuradora de Moaña consigue impedir que más del 90% de los microplásticos presentes en las aguas residuales lleguen a la ría de Vigo. Esta es la principal conclusión del proyecto Clear-Edar, liderado por el investigador del Centro de Investigación Mariña de la Universidade de Vigo Víctor Hernando, quien también estima que alrededor de dos toneladas anuales de estos contaminantes acaban llegando al medio marino a través del efluente tratado, lo que evidencia que las depuradoras son una barrera fundamental, pero insuficiente por sí solas para eliminar este tipo de contaminación emergente.

El estudio confirma así el papel de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Moaña como una infraestructura esencial para la protección de la ría de Vigo, un espacio de elevado valor ecológico, pesquero y socioeconómico. Con una eficiencia global de retención superior al 90%, la planta se sitúa en valores comparables a los descritos en la literatura científica internacional.

En el desarrollo del proyecto colaboró personal del Centro Oceanográfico de Vigo del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), encargado de la caracterización espectroscópica de las muestras, además de los grupos ETEA y CIES de la Universidade de Vigo.

Una radiografía del recorrido de los plásticos en la depuradora

Con el objetivo de conocer el destino de los plásticos a lo largo del proceso de depuración, el equipo científico analizó cuatro puntos de la instalación: el afluente de entrada, el desbaste, los lodos generados durante el tratamiento biológico y el efluente final.

El análisis del desbaste, la fracción sólida retenida en la entrada de la planta, reveló una presencia dominante de textiles sanitarios, principalmente toallitas húmedas, que representan alrededor del 70% de la masa total seca. Este porcentaje se mantuvo prácticamente constante en las campañas realizadas tanto en verano como en invierno, lo que identifica este tipo de residuos como el principal problema estructural del saneamiento urbano.

El estudio también constató una marcada variabilidad estacional. Durante el verano se detectó un mayor número de fragmentos ligeros, asociados previsiblemente al incremento de la presión turística, mientras que en invierno aparecieron residuos de mayor tamaño, relacionados con el arrastre provocado por los episodios de precipitación intensa.

La relevancia de los residuos que llegan a la ría sigue siendo significativa

Los datos integrados en el proyecto indican que a la EDAR de Moaña podrían llegar cada año hasta 47 toneladas de microplásticos. La mayor parte de esa carga queda retenida a lo largo del proceso de tratamiento, especialmente en los lodos —donde se concentran aproximadamente 11,5 toneladas anuales— y también en el desbaste. Solo una pequeña fracción consigue atravesar el sistema y es vertida a la ría, aunque su relevancia ambiental continúa siendo significativa.

En las aguas de entrada se registraron concentraciones medias de alrededor de 1180 partículas por litro, dominadas por fragmentos y fibras de polímeros de uso cotidiano como el polietileno (PE), el polietileno de baja densidad (LDPE) y el polietileno tereftalato (PET). Una vez completado el tratamiento, esa concentración se reduce hasta unas 91 partículas por litro, lo que confirma la elevada capacidad de retención de la instalación.

Nuevos protocolos y oportunidades para la economía circular

Además de evaluar la eficiencia de la depuradora, el proyecto contribuyó al perfeccionamiento de protocolos para la digestión y separación de microplásticos en matrices complejas, como lodos y aguas residuales. Estos avances proporcionan una base metodológica sólida para futuras investigaciones, en un contexto en el que la nueva Directiva Europea de Aguas Residuales Urbanas (DARU 2024/3019) establece la necesidad de avanzar hacia sistemas armonizados de control de estos contaminantes.

En el ámbito de la valorización de residuos, los ensayos de vermicompostaje demostraron que la fracción orgánica del desbaste puede biodegradarse, permaneciendo únicamente los materiales no degradables. Este resultado abre la puerta a la incorporación de nuevas estrategias de economía circular en la gestión de las estaciones depuradoras.

De la investigación a la concienciación social

El proyecto incorporó también una importante dimensión divulgativa y educativa, con actividades dirigidas a la ciudadanía para explicar el recorrido de los microplásticos «del inodoro al mar» y promover cambios de comportamiento en el uso y eliminación de productos de higiene y plásticos de uso cotidiano.

Las conclusiones de Clear-Edar ponen de manifiesto que la lucha contra la contaminación plástica requiere una combinación de infraestructuras eficaces, mejoras tecnológicas, prevención en el origen y una mayor concienciación social. El estudio constituye una de las primeras evaluaciones integrales de los microplásticos en una estación depuradora de pequeña escala en Galicia y proporciona información estratégica para orientar la toma de decisiones en materia de saneamiento y protección de las rías, con la vocación de ampliar esta línea de investigación a otras infraestructuras de la provincia.

Más info

El CIM cuenta con el reconocimiento Cigus de la Xunta de Galicia, que acredita la calidad y el impacto de su investigación, y su actividad está cofinanciada por la Unión Europea a través del programa Feder 2021-2027.

Edificio Filomena Dato
Campus de Vigo
36310 Vigo. Galicia. (Spain)

Edificio Filomena Dato
Campus de Vigo
36310 Vigo. Galicia. (Spain)