Cristina Fernández y Lizbet Gutiérrez recibieron sus premios en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
Un año más, el Centro de Investigación Marina (CIM) de la Universidad de Vigo celebró la entrega de premios de la cuarta edición del concurso Marie Tharp 2025, una iniciativa ya consolidada en el calendario de actividades del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. La iniciativa se compromete a amplificar las voces femeninas en el ámbito marino condensando la esencia de su trabajo en piezas de un minuto, combinando creatividad y rigor.
La jornada fue inaugurada por el director del CIM, Daniel Rey, quien enfatizó la necesidad de integrar la igualdad como eje estructural del sistema científico. «Usar el nombre de Marie Tharp en este premio es una forma de afirmar claramente que la ciencia del presente y del futuro debe ser más justa, más diversa y más visible. También es un mensaje para las nuevas generaciones. Hay espacio para su talento, hay un camino a seguir y hay una comunidad que los acompaña», señaló.
Uno de los momentos centrales del encuentro fue la mesa redonda «Retos y oportunidades para las mujeres en las ciencias del mar«, un espacio intergeneracional que permitió confrontar experiencias, identificar transformaciones y analizar desafíos persistentes. Participaron las investigadoras del CIM Ana Ulla, Ayelén Blanco y Nerea Cazás, junto con la directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Vigo, Yolanda Rodríguez. Rodríguez felicitó al CIM por la cuarta edición del Premio Marie Tharp, que demuestra el compromiso a largo plazo con la igualdad y la visibilidad del talento femenino, además de ser un ejemplo de cómo se puede apostar por el futuro y las nuevas generaciones, ya que representa una ayuda para los perfiles más jóvenes. «La ciencia necesita vuestra voz, vuestras ideas y vuestra actitud para avanzar hacia la igualdad real», subrayó.
El diálogo se centró en temas que marcan la agenda actual sobre igualdad en el ámbito científico, como la consolidación de formas de liderazgo más horizontales e inclusivas, el aumento de la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad y los obstáculos que aún dificultan este acceso. Las ponentes también analizaron la evolución del reconocimiento de las investigadoras en las últimas décadas, así como el papel de las redes sociales y los medios digitales en la proyección de referentes, la generación de comunidad y la amplificación de resultados. La reflexión se completó con un ejercicio prospectivo en torno a las nuevas generaciones: cómo las jóvenes que inician sus carreras profesionales interpretan los modelos actuales y qué cambios esperan de un sistema científico en transformación.
Por su parte, la presidenta de la Comisión de Igualdad y Sostenibilidad del CIM, Ana Bernabéu, destacó la importancia de mantener políticas continuas en el tiempo. En su opinión, «la igualdad no es negociable, la regresión no es una opción y la ciencia debe seguir siendo un espacio de progreso, no solo en conocimiento, sino también en derechos».
Todas las participantes en la mesa redonda confirmaron que se están logrando avances y que la presencia femenina está mejorando en el ámbito científico, aunque aún quedan muchos obstáculos por superar, especialmente en relación con el liderazgo femenino, algo que, según ellas, debe abordarse desde una edad temprana, tanto con la educación de las niñas como con la colaboración de sus familias. También destacaron la importancia de que los referentes que las nuevas generaciones encuentren sean cercanos y accesibles.
Investigación premiada para una acuicultura más sostenible
En el ámbito competitivo, en esta edición, seis investigadores predoctorales presentaron sus propuestas audiovisuales. El premio principal fue para Cristina Fernández, del grupo PhystoFish. Su trabajo explora las posibilidades de los suplementos para mejorar los alimentos utilizados en acuicultura, optimizando así la respuesta fisiológica de los peces y parámetros como el crecimiento. La investigación busca contribuir al diseño de estrategias de alimentación más eficientes y sostenibles, alineadas con los retos actuales del sector.
La mención especial recayó en Lizbet Gutiérrez, del grupo XB2, quien desarrolla un Doctorado Industrial en colaboración con la empresa INSATI, centrado en la depredación del mejillón en las rías gallegas y sus consecuencias productivas y socioeconómicas. El proyecto busca avanzar hacia sistemas inteligentes de detección temprana que permitan minimizar las pérdidas y promover soluciones innovadoras para una acuicultura más sostenible.
Como es tradición, los ganadores de la edición anterior fueron los encargados de entregar los premios, en un gesto simbólico que refuerza la idea de comunidad, continuidad y apoyo entre generaciones de científicos. La dotación económica, de 1500 euros por categoría y 500 para la mención especial, podrá destinarse a la adquisición de equipos informáticos o a la participación en congresos, contribuyendo así al desarrollo profesional de los ganadores.
Con el Premio Marie Tharp, el CIM reafirma su compromiso con un modelo de ciencia más abierto, diverso y socialmente conectado, en el que comunicar es también construir igualdad.
El CIM cuenta con el reconocimiento CIGUS de la Xunta de Galicia, que acredita la calidad y el impacto de su investigación, y su actividad está cofinanciada por la Unión Europea a través del Programa FEDER 21-27.




