Un estudio, derivado del taller internacional celebrado en Vigo en 2024 y organizado por el CIM, identifica avances y desafíos en la investigación de estos microfósiles marinos, fundamentales para reconstruir las condiciones pasadas del océano y anticipar la aparición de especies nocivas.
Un equipo internacional de especialistas, liderado por el Centro de Investigación Marina (CIM) de la Universidad de Vigo, acaba de publicar en la revista Marine Micropaleontology una revisión sobre el estado actual del estudio de los quistes de dinoflagelados con pared orgánica. Los dinoflagelados son un grupo de microalgas marinas que forman parte del plancton y que tienen un papel esencial en los ecosistemas oceánicos: producen oxígeno, sirven de alimento a otros organismos y, en algunos casos, pueden originar mareas rojas. Tras la reproducción sexual, los dinoflagelados generan quistes o estructuras de reposo, que son estructuras de resistencia que se preservan durante mucho tiempo y que se depositan en los sedimentos marinos. De ahí que constituyan auténticas cápsulas del tiempo que permiten reconstruir las condiciones del océano en el pasado y aportan información clave en la predicción de los efectos del cambio climático y la gestión de los ecosistemas marinos.
El trabajo, liderado por la investigadora del CIM Iria García Moreiras, analiza los avances logrados en las últimas décadas en la identificación y uso de los quistes como indicadores ambientales, pero también señala los principales retos aún por resolver. Entre ellos destacan la necesidad de comprender mejor la relación entre los quistes y las especies vivas de dinoflagelados, conocer su viabilidad a largo plazo o mejorar y estandarizar las técnicas de muestreo y análisis, así como de identificación taxonómica, es decir, contar con criterios y métodos comunes en todo el mundo para identificar y clasificar correctamente las distintas especies. “Sin esa lengua compartida, los resultados de diferentes equipos y regiones no se pueden comparar de manera rigurosa, lo que limita su aplicación global, por ejemplo, en la predicción de proliferaciones de especies nocivas con impacto sobre la pesca, la acuicultura y la salud humana”, indicó la investigadora.
Las conclusiones de este artículo tienen su origen en el workshop internacional celebrado en Vigo en 2024 y organizado por el CIM, que reunió a alrededor de 27 especialistas de todo el mundo para profundizar en el estudio de los quistes de dinoflagelados como herramienta para entender el efecto del cambio climático y otros impactos ambientales en los ecosistemas marinos.
De cara al futuro, el equipo subraya «la importancia de combinar herramientas moleculares con análisis morfológicos tradicionales, ampliar las bases de datos globales sobre la distribución y la ecología de los quistes, desarrollar modelos que integren factores físicos y biológicos, promover la investigación conjunta entre la biología y la geología, y explorar técnicas de vanguardia como la genómica ambiental, la espectroscopia o la paleogenómica».
De esta forma, el CIM demuestra su capacidad para generar redes internacionales y posiciona a Galicia como referente en un campo de investigación que nos permitiría anticipar los riesgos ambientales y afrontar el cambio climático.
El CIM cuenta con el reconocimiento CIGUS de la Xunta de Galicia, que acredita la calidad y el impacto de su investigación, y su actividad está cofinanciada por la Unión Europea a través del Programa FEDER 21-27.
