La exposición escultórica es fruto de la colaboración entre investigadores del Centro de Investigación Marina de la Universidad de Vigo y artistas internacionales. Puede visitarse hasta el 30 de septiembre.
Rastros del Silencio, Fauna, Hombre a la deriva, Interior y Último resquicio son las cinco obras que integran la muestra Mar Emerxente que desde este miércoles se puede visitar en la entrada del edificio institucional de la Autoridad Portuaria de Vigo. Impulsada por el Campus do Mar, al amparo de su iniciativa Scientists meet Artists, y liderada por el Centro de Investigación Marina de la Universidad de Vigo, la exposición muestra cinco esculturas, fruto del trabajo conjunto de otros tantos investigadores e investigadoras del CIM-UVigo con reconocidos artistas plásticos.
Después de su inauguración hace casi un año en el edificio Redeiras de la UVigo, la iniciativa, que contó con la colaboración y cofinanciación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología – Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, FECYT, llegó hoy al edificio institucional de la Autoridad Portuaria, donde esta tarde fue inaugurada por el rector de la UVigo, Manuel Reigosa, y el presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Botana, en un acto al que también asistieron el director del CIM, Daniel Rey, y los artistas Liliya Pobornikova y Nando Álvarez. Para el rector, la investigación marina siempre ha sido una prioridad y “somos una de las mejores universidades del mundo en esta área y queremos seguir ampliando este conocimiento entre empresas y ciudadanos. Esta es una iniciativa que va más allá y que busca acercar a las personas al mar desde el principio”, dijo Reigosa.
Por su parte, el director de la Autoridad Portuaria destacó el valor y la novedad que supone unir arte y ciencia, así como la importancia de trasladar el conocimiento científico a la infancia. “Tenemos que lograr que los niños miren hacia la ciencia, la ingeniería y el mar como algo muy interesante para su carrera”, dijo Botana, para quien el mar “es la solución a muchos de los problemas del mundo”. Mientras, Daniel Rey, director del CIM recordó que “el proyecto Scientists meet Artists trata de obtener la generosidad y capacidades que tienen de transmitir emociones los artistas para que nosotros podamos transmitir a la ciudadanía temas que tienen que ver con la alfabetización oceánica y cómo influye en nosotros”. Rey agradeció la colaboración de la Autoridad Portuaria con la UVigo desde hace muchos años y ahora más reforzada, si cabe, con un presidente que el director del CIM recordó que es egresado de la institución académica viguesa.
Ciencia y arte se fusionaron en cinco obras
Este innovador proyecto, en el que la investigación y la creatividad van de la mano, comenzó con una reunión entre los artistas y el personal de investigación para conocer su trabajo, y luego se inició el proceso creativo en sus talleres, cuyo resultado fue la aparición de cinco obras escultóricas que muestran la simbiosis entre los mundos científico y artístico.
Interior, nacida de la fascinación por las formas orgánicas y sobre cómo estas resuenan con las emociones es una invitación a la reflexión, a la búsqueda del interior y al contacto con lo natural. La colaboración entre la especialista en criobiología y biología de equinodermos Estefanía Paredes y la escultora Lyliya Pobornikova fue la que dio vida a esta obra. Del tándem entre Fran Ramil, especialista en invertebrados bentónicos marinos, y el artista Nando Álvarez surgió Fauna, una escultura de mármol portugués rosa y gris inspirada en la fauna submarina con un diseño fluido que evoca corales, anémonas y moluscos y formas en punta y curvilíneas que reflejan la complejidad de los ecosistemas profundos. El contraste entre el mármol rosa y las vetas grises aportan dinamismo, mientras que la superficie pulida realza las texturas del mármol.
Pola súa banda, Último resquicio, unha serie de esculturas que explora a intersección entre a pesca e o cambio climático, destacando a alarmante diminución dos recursos acuáticos xurdiu do traballo conxunto da responsable do grupo Future Oceans Lab Elena Ojea e a artista Itahisa Pérez. Trátase de obras que transmiten a pegada devastadora da intervención humana e resaltan a urxencia e fraxilidade da situación ambiental, invitando a reflexionar sobre a responsabilidade do ser humano na preservación do ecosistema.
La muestra se completa con Hombre a la deriva, una estructura ortoédrica regular sobre la que se desarrolla una escena en aparente equilibrio y donde algunos de los elementos se rompieron provocando un movimiento en la parte superior en forma de ola sobre la que flota un cubo y un ser humano. La escultura, nacida de la colaboración entre Moncho Gesteira, catedrático de Física Aplicada y responsable del grupo EPhysLab, y el artista Amancio González capta el momento de esa ruptura previa al derrumbamiento: el equilibrio pronto desaparecerá y el ser humano está en estado de incertidumbre. Finalmente, de la unión entre la investigadora Paula Diz, especializada en microfósiles marinos, y la escultora Noemí Palacios surgió Rastros del Silencio, tres piezas en alabastro que abordan las etapas de deterioro de los océanos debido a la acidificación y que actúan como declaración visual sobre la importancia de preservar el medio marino.
©El CIM cuenta con el reconocimiento CIGUS de la Xunta de Galicia, que acredita la calidad y el impacto de su investigación, y su actividad está cofinanciada por la Unión Europea a través del programa FEDER 21-27.
Fuente: DUVI