Según las proyecciones realizadas en un estudio por personal investigador del CIM. Los resultados acaban de ser publicados en la revista Nature Communications.
El impacto del cambio climático en los patrones de circulación atmosférica y en la posición e influencia de las fuentes de humedad es una de las líneas de estudio de las investigadoras e investigadores del CIM que trabajan dentro del grupo Environmental Physics Laboratory (EPhysLab-Centro de Investigación Marina) de la Universidad de Vigo. En un nuevo artículo publicado en la revista Nature Communications, estos investigadores e investigadoras exponen las proyecciones de este impacto, considerando el peor de los escenarios climáticos, en el transporte de humedad atmosférica en el Atlántico norte y en el Mediterráneo para mediados y finales de este siglo. Entre las conclusiones señalan que el aumento de la humedad traerá más precipitaciones en el sur y oeste del área continental mediterránea.
El artículo, titulado Projected changes in atmospheric moisture transport contributions associated with climate warming in the North Atlantic, está firmado por el personal investigador del CIM Luis Gimeno, Raquel Nieto, José C. Fernández, Albenis Pérez y Jorge Eiras, completando el equipo Stefan Rahimi, de la University of Wyoming, en Estados Unidos. Fue realizado en el marco del proyecto Setestrelo, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Xunta de Galicia.
“Actualmente se conoce que el calentamiento global (conjuntamente con los cambios en los patrones de circulación atmosférica asociados a él) está alterando la posición e intensidad de las distintas fuentes de humedad a escala global. Estas regiones fuente se caracterizan por aportar más agua a la atmósfera de la que reciben, y son cruciales para el mantenimiento del ciclo hidrológico”, señalan los autores del trabajo.
Proyecciones en el escenario más pesimista.
El estudio publicado en Nature Communications centra su enfoque en dos de las principales fuentes de humedad globales: el océano Atlántico norte y el mar Mediterráneo, analizando su evolución a lo largo de las décadas restantes del siglo XXI para inferir su influencia sobre los continentes colindantes a finales del mismo. La península ibérica, “sumidero de humedad especialmente relevante por su posición estratégica”, también tiene un papel destacado en este estudio liderado por Luis Gimeno y Raquel Nieto.
Para las proyecciones se eligió el conocido como escenario climático SSP5-8.5, un escenario de comportamiento humano y desarrollo social totalmente basado en el uso de combustibles fósiles. “Este escenario, aunque extremadamente pesimista, permite amplificar y detectar mejor los cambios potenciales que aquellos en los que la emisión de gases de efecto invernadero se ve reducida. Por tanto, los resultados presentados en este estudio deben entenderse como señales amplificadas de la realidad esperable”, comenta Luis Gimeno.
Según explica el equipo investigador, las simulaciones realizadas en el estudio muestran, entre otras cuestiones, “cómo la humedad procedente del Atlántico norte hará aumentar las precipitaciones en la costa este de Norteamérica en invierno y otoño, así como en las Islas Británicas en los meses de invierno”. Además, la precipitación asociada al océano Atlántico norte disminuirá en Europa occidental y África. En lo que respecta al mar Mediterráneo, se indica en el artículo que su humedad “jugará un papel relevante en el incremento de las precipitaciones en las regiones sur y oeste del área continental mediterránea, así como en la disminución de las precipitaciones en Europa oriental”.
Fuente: DUVI