El proyecto CLOCK: Adaptación a la redistribución de los stocks pesqueros llega a su fin tras seis años de actividad. El grupo de investigación Future Oceans Lab del CIM-UVigo, dirigido por Elena Ojea, ha utilizado este proyecto para profundizar en el conocimiento científico sobre la adaptación de la pesca a los impactos del cambio climático desde una perspectiva socioecológica. “El balance es muy positivo, ya que CLOCK no solo nos permitió fundar nuestro propio grupo de investigación, Future Oceans Lab, sino que también hizo posible que desarrolláramos casos de estudio en profundidad, como la adaptación del sector pesquero artesanal en Galicia y en Nayarit (México), o del sector de túnidos tropicales del País Vasco”, explica Elena Ojea.
El proyecto del Consejo Europeo de Investigación (ERC) ha identificado a lo largo de estos años rutas de adaptación, maladaptación (o malas prácticas) y ha proporcionado información sólida para la toma de decisiones. Los principales resultados de CLOCK, que hoy fueron dados a conocer en un evento en el que participaron las cofradías gallegas y representantes de la Xunta de Galicia, muestran que el sector ya percibe los efectos del cambio climático en Galicia, que está amenazando el funcionamiento de los ecosistemas marinos, donde aparecen nuevas especies o se producen cambios en los hábitats. “Esto impacta en la actividad pesquera, produciendo cambios en las capturas, mayores riesgos en el mar y mayores costes de la actividad”, detalla la investigadora de Future Oceans Lab, quien también destaca que estos impactos llegan a los sistemas sociales en forma de un incremento de la vulnerabilidad del sector, así como de la pérdida de capital social y de la tradición.
Las investigaciones realizadas en el marco del proyecto CLOCK han permitido llegar a otras conclusiones, como que, de manera general, ante los impactos negativos en las capturas, la mayoría de los pescadores y pescadoras, así como de las mariscadoras, siguen un “camino de adaptación” en el que pasan de adaptarse —eligiendo estrategias de diversificación de recursos y de artes de pesca— a transformarse y abandonar el sector conforme aumentan los impactos. Cabe destacar también que la mayor parte de las personas dedicadas al sector pesquero sienten una gran responsabilidad por trabajar en la conservación del medio marino y en la sostenibilidad del recurso, y reclaman a la administración y a la comunidad científica acciones que les permitan continuar con su trabajo.
El proyecto cumplió con los objetivos fijados inicialmente. “Proponemos un nuevo marco de trabajo para el estudio de la adaptación de la pesca al cambio climático desde una perspectiva socioecológica”, señala Elena Ojea, quien también destaca el impacto alcanzado por el proyecto en la toma de decisiones, tanto a nivel nacional como internacional, como la participación en el informe del IPCC sobre cambio climático y en iniciativas como el Panel de Alto Nivel para una Economía Sostenible de los Océanos. «A nivel regional, nos hemos acercado al sector pesquero y hemos establecido una relación de trabajo y de confianza. Este es el caso de las cofradías gallegas y ahora estamos haciendo lo mismo en México”, explica la investigadora.
Además del evento celebrado hoy con las cofradías y la Xunta en el que se presentaron los resultados obtenidos, estos fueron discutidos por los agentes implicados en la toma de decisiones. El proyecto también transferirá sus resultados a través de una prueba de concepto en la que se está trabajando, que permitirá trasladar los resultados científicos a la sociedad.



