Una iniciativa de ciencia ciudadana permite monitorizar las playas y evaluar la dinámica costera.

Una iniciativa de ciencia ciudadana surgida en Australia llega a Galicia de la mano de la investigadora del grupo de Oceanografía Geológica y Biogeoquímica (XM1, CIM-UVigo) Rita González Villanueva. Con el nombre de CoastSnap, el proyecto, ya activo en 16 países, unirá comunidades científicas y ciudadanía de todos los continentes para tratar de monitorizar las playas y la dinámica costera obteniendo datos a través de las fotografías que envían los visitantes de los arenales.

En Galicia están funcionando puntos de monitoreo en las playas de Rodas, en las islas Cíes; Agrelo, en Bueu; A Lanzada, en O Grove, y Area Maior, en Muros. La investigadora del CIM Rita Villanueva explica que “monitorizar nuestras costas y, sobre todo, la erosión de las playas es crucial para formular estrategias que puedan hacer la costa más resistente, pero requiere mucho trabajo”. Por ello, con esta iniciativa se recurre a la colaboración ciudadana en el proceso de toma de datos mientras disfrutan de un paseo o de un día en la playa. Lo único que tienen que hacer es acercarse a los puntos de control instalados en los cuatro arenales gallegos citados y sacar una foto con el teléfono móvil, para después subirla a las redes sociales del proyecto o enviarla a los investigadores. Hasta el momento ya cuentan con 1582 imágenes, de las que 730 corresponden a la playa de Rodas, 658 a Agrelo, 127 a A Lanzada y 70 a Area Maior.

CoastSnap recurre a la ciudadanía porque la monitorización a largo plazo requiere datos durante mucho tiempo y suele ser “difícil de completar sin un equipo de personas que puedan repetir los estudios en estas áreas con regularidad, registrando grandes cantidades de información como puede ser la forma de una playa, la posición de la línea de costa, el ancho del arenal… etc.”. Es aquí donde la ciudadanía puede ayudar, recalca González Villanueva, “actuando como científicos y colaborando aportando su grano de arena”.

Para ello, solo deben utilizar los soportes instalados en las playas para apoyar los teléfonos móviles. “Al usar esas bases, las fotografías se toman desde una localización y un ángulo consistentes, lo que significa que, una vez compiladas, proporcionan un time-lapse de la costa y pueden analizarse para ver cómo esta cambia con el tiempo”.
Para facilitar el proceso de toma y envío de las imágenes, el proyecto cuenta con una aplicación móvil.

La importancia de tener datos de todo el año.

Se trata de registrar los ciclos de erosión y recuperación, y cualquier cambio a largo plazo, “lo que nos ayudará a comprender por qué algunas playas son más dinámicas o resistentes que otras”. Explica la investigadora que cada tramo de costa se comporta de una manera diferente y, mientras una playa puede crecer y acumular sedimentos, otras los pierden y se erosionan con el tiempo. “Esta erosión puede ser resultado de procesos cotidianos como el oleaje que llega a la costa, pero también puede ser provocada por eventos como tormentas de alta energía que impactan en la costa”. Así, si esta erosión es continua, la costa puede retroceder, “hecho que provoca especial preocupación sobre todo en pueblos o aldeas costeras”, y aquí es donde nace la necesidad de que la comunidad científica cuente con una base de datos comunitaria en la que se registren los cambios de las playas captados desde la misma posición y ángulo de visión a lo largo del tiempo, que son los criterios básicos del proyecto CoastSnap.

No obstante, explican los investigadores del proyecto, la gran mayoría de las fotografías que los usuarios envían, sobre todo las de las islas Cíes y A Lanzada, corresponden a la época estival. “Estas imágenes nos sirven para ver la recuperación de la costa, pero sería interesante poder contar también con contribuciones en otoño e invierno, cuando los eventos de tormenta provocan los mayores cambios en nuestra costa”. Remarcan que algunas de estas zonas, principalmente la playa de Rodas, son de difícil acceso en invierno, “pero en los otros casos esperamos que la iniciativa continúe creciendo y que la ciudadanía se comprometa con ella”.

Entre los análisis ya realizados, por ejemplo, explica Rita González Villanueva, que han empleado las imágenes recibidas para calcular cómo se fue recuperando la playa de Rodas después de los temporales del invierno de 2018. Detectaron un aumento del ancho del arenal con máximos de hasta 40 m. En el caso de la playa de Agrelo, en Bueu, tras los temporales del invierno, a lo largo del verano de 2019 se analizaron las imágenes con las mismas alturas de marea, pudiendo obtener las líneas de costa y calcular el ancho de playa para ver así cómo fue cambiando en el tiempo. Así, después del invierno la playa de Agrelo fue recuperándose, con una tasa de crecimiento media de 0,18 metros por semana.

Fuente: DUVI

Edificio Filomena Dato
Campus de Vigo
36310 Vigo. Galicia. (Spain)

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