Una disminución del CO2, provocada por un cambio en la circulación oceánica, llevó a la Tierra a alcanzar su fase más fría durante la última era glacial

Un equipo internacional de científicos ha descubierto que un cambio en la circulación oceánica permitió que una gran cantidad de carbono se almacenara en las profundidades del océano Atlántico, lo que redujo el CO2 atmosférico e impulsó el clima de la Tierra hacia la etapa más fría y glacial de la última era glacial. El equipo, liderado por el Dr. Jimin Yu de la Universidad Nacional de Australia e integrado también por el Dr. Gianluca Marino del Centro de Investigación Marina de la Universidad de Vigo (CIM-UVigo), analizó la composición geoquímica de sedimentos marinos y microfósiles de carbonato extraídos de las profundidades oceánicas.

La circulación oceánica controla el clima global al absorber, almacenar y redistribuir carbono, oxígeno, calor y agua dulce en grandes escalas espaciales y temporales. En este estudio, publicado en Nature Geoscience, el equipo de investigación demostró que aguas profundas ricas en carbono del Océano Pacífico ingresaron al Océano Atlántico Sur y se extendieron hacia el norte hasta aproximadamente los 20° S, a una profundidad de tres a cuatro kilómetros, durante la última edad de hielo, hace unos 20 000 años.

Este cambio en la circulación oceánica profunda aumentó su capacidad de almacenar carbono y provocó que el CO₂ atmosférico disminuyera a niveles aproximadamente un 50 % inferiores a los actuales. El CO₂ es un potente gas de efecto invernadero, por lo que esta disminución impulsó a la Tierra hacia el Último Máximo Glacial, el punto álgido de la última era glacial. En aquel entonces, el volumen de hielo en nuestro planeta era 50 millones de kilómetros cúbicos mayor que en la actualidad, y la temperatura global era 6 °C más fría que en la época preindustrial.

Esta imagen detallada de la circulación oceánica y del contenido de carbono en las profundidades oceánicas durante el Último Máximo Glacial ha sido objeto de investigación durante mucho tiempo, ya que es fundamental para descifrar las interacciones entre el océano y la atmósfera durante un período que se utiliza a menudo para probar los modelos empleados en las proyecciones climáticas futuras.

Gianluca Marino, investigador distinguido de la Universidad de Vigo e investigador principal del Laboratorio de Paleoclimatología del CIM-UVigo, utiliza un amplio abanico de herramientas geoquímicas, micropaleontológicas y sedimentológicas, así como estadística probabilística, para determinar cuantitativamente la cronología, la magnitud y las tasas del cambio climático y el pasado oceánico. Su investigación aporta información relevante para las políticas de mitigación y adaptación en el contexto del cambio climático antropogénico.

Edificio Filomena Dato
Campus de Vigo
36310 Vigo. Galicia. (Spain)

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