El deshielo ocurrido hace unos 125 000 años en Groenlandia y la Antártida provocó que el nivel del mar subiera unos 10 metros por encima de su posición actual durante el último período interglacial. Un estudio realizado por un equipo internacional y publicado este miércoles en Nature Communications cuantifica por primera vez el momento, la magnitud y las tasas de este deshielo, y concluye que alteró la circulación oceánica global.
Este estudio está dirigido por los profesores Eelco Rohling y Fiona Hibbert de la Universidad Nacional Australiana en Canberra y cuenta con la participación del investigador del Centro de Investigación Marina de la Universidad de Vigo (CIM-UVigo), Gianluca Marino, quien explica que el artículo incluye los resultados de un proyecto que comenzó en 2014, cuando aún trabajaba en dicha universidad australiana. «Nos interesaba especialmente estudiar las relaciones entre el clima y el nivel del mar durante el periodo comprendido entre la penúltima glaciación y el último periodo interglacial, e investigar las causas que lo originaron», subraya el investigador.
El nivel del mar aumenta hasta 3 metros por siglo.
El estudio concluye que el deshielo se produjo muy rápidamente, provocando un aumento del nivel del mar de hasta 3 metros por siglo, y que este aumento se debió principalmente a la pérdida de hielo de la capa de hielo antártica. El último período interglacial fue la época más reciente en la que el nivel del mar superó su posición actual. Durante este período, las temperaturas globales se situaron entre 0,5 °C y 2 °C por encima de los niveles preindustriales (finales del siglo XIX). La importancia de este estudio radica, como destacan sus autores, en la información que proporciona sobre los procesos que rigen el aumento del nivel del mar cuando las dos capas de hielo polares se derriten en respuesta a condiciones climáticas más cálidas que las existentes en la era preindustrial.
A investigación revela tamén que este derretemento de xeo polar aconteceu primeiro na Antártida e logo en Groenlacia e que foi o quecemento do océano Austral ao inicio do último período interglaciar o que causou a perda de xeo antártico e, en consecuencia, o que alterou a circulación oceánica global.
“La Antártida no es un gigante dormido e insensible como se creía”.
Según los autores, el proyecto ha demostrado que «la Antártida no es un gigante dormido e insensible, como se creía». Por el contrario, los datos indican que puede experimentar cambios muy significativos en escalas temporales de gran relevancia para la sociedad. Según ellos, en el clima actual, los gases de efecto invernadero antropogénicos están provocando un rápido calentamiento atmosférico y oceánico en ambas regiones polares simultáneamente, lo que causa el deshielo simultáneo en la Antártida y Groenlandia. Además, la alteración climática actual es mayor que la ocurrida durante el último periodo interglacial. Por consiguiente, insisten en que es previsible que las tasas de aumento del nivel del mar que se desarrollen en los próximos siglos sean incluso superiores a las registradas durante el último periodo interglacial.
«Las altas tasas de aumento del nivel del mar reducen las oportunidades de adaptación, suponen un gran reto para la planificación de estrategias eficaces de protección costera y aumentan la vulnerabilidad de las comunidades que viven en este tipo de zonas», explica Marino, quien subraya que actualmente hay 680 millones de personas viviendo en zonas situadas a menos de 10 metros sobre el nivel del mar y que se prevé que en las próximas décadas esta cifra aumente casi un 50%.
“No hay mucho que podamos hacer para limitar el aumento”.
Cuando se le pregunta si tenemos tiempo para mitigar estas consecuencias o, al menos, ralentizarlas, Marino es claro: «no hay mucho que podamos hacer para limitar el aumento del nivel del mar durante el próximo siglo», algo sobre lo que también advertía el último informe del IPCC, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, publicado hace unas semanas. «Tanto Groenlandia como la Antártida seguirán perdiendo masa de hielo a lo largo del siglo XXI y más allá», subraya el investigador del CIM, quien explica que esto se debe a que las capas de hielo son extensas y tardan mucho en responder («equilibrarse») a los cambios climáticos. «Sin embargo, al reducir considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero y, con ellas, las consecuencias climáticas asociadas, también deberíamos poder limitar el aumento del nivel del mar, pero para lograrlo, ¡debemos actuar de inmediato!», insiste Marino.
Gianluca Marino es un investigador destacado de la Universidad de Vigo, institución a la que se incorporó en 2018 a través del Programa de Captación de Talento para la Investigación de Excelencia. Es miembro del Grupo de Geología Marina y Ambiental del CIM-UVigo, que apoya su labor investigadora mediante subvenciones concedidas por la Xunta de Galicia a través del Programa Operativo FEDER/FSE Galicia 2014-2020. También ostenta el título de catedrático honorario de la Escuela de Investigación de Ciencias de la Tierra de la Universidad Nacional Australiana, en Canberra, Australia. En su investigación, utiliza herramientas geoquímicas, micropaleontológicas, sedimentológicas y estadísticas probabilísticas para determinar cuantitativamente el tiempo, la magnitud y las tasas del cambio climático en el pasado, como análogos del cambio climático actual. «En este estudio en particular, mi trabajo se centró en contribuir a la interpretación de los datos y situar la evidencia del nivel del mar en el contexto de otros parámetros climáticos, como la temperatura y el CO2», explica el investigador.
Fuente: DUVI