16 investigadores de todos los campos de conocimiento se beneficiarán este año del Programa de Retención del Talento Investigador de la Universidad de Vigo. Con el objetivo de facilitar la continuidad de la actividad desarrollada por el personal investigador incorporado a través de los programas de doctorado Ramón y Cajal, Marie Curie, Juan de la Cierva y de becas postdoctorales de la Xunta de Galicia, la Universidad de Vigo puso en marcha hace años este y otros programas destinados a atraer y consolidar al personal investigador que desarrolla su actividad en la institución académica. Los investigadores Juan Antonio Añel, María Aranguren, Alejandro Cabrera, Inmaculada de la Calle, Francisco Javier Deive, Adolfo Fernández, Iria Fernández, Susana Magadán, Sandra Martínez, Ana Querejeta, Antonio Riveiro, Rogelio Santiago, José Andrés Santiago, Rosana Simón, David Tizón y María Doleres Torres son los beneficiarios del programa de retención de talento que permite formalizar contratos de tres años, como trabajadores temporales a tiempo completo, en la modalidad de investigador distinguido.
De las dieciséis personas beneficiarias de este programa, cuatro trabajan en CIM-Uvigo: María Aranguren Gassis y Sandra Martínez García, del grupo de Oceanografía Biológica (GOB), y Juan Antonio Añel Cabanelas y Alejandro Cabrera Crespo, del Laboratorio de Física Ambiental (EPHYSLAB). La investigadora María Aranguren centra su investigación en el estudio de las respuestas del fitoplancton marino a la interacción de diferentes factores ambientales que se alteran en el océano debido al cambio climático, mientras que Sandra Martínez se especializa en el estudio de la estructura y el funcionamiento del plancton microbiano marino, prestando especial atención al efecto del cambio global en el funcionamiento de las comunidades de microplancton en el océano. Dentro de EPHYSLAB, Juan Antonio Añel trabaja en climatología y ciencias atmosféricas, mientras que Alejandro Cabrera, experto en dinámica de fluidos computacional (CFD), se especializa en la aplicación de métodos computacionales a problemas de ingeniería reales, como la protección costera contra eventos extremos y peligrosos y el diseño numérico de convertidores de energía undimotriz.
Las personas seleccionadas valoran la estabilidad y exigen una proyección de futuro.
«Ser beneficiaria de este programa supone un gran impulso para mi carrera y una motivación para seguir dedicándome a la investigación», explica la bioquímica Rosana Simón Vázquez, quien señala que el principal problema que aqueja a los investigadores en España es la dificultad para desarrollar sus carreras y acceder a una plaza de investigadora titular o catedrática universitaria a una edad temprana. La investigadora del Grupo de Inmunología, que actualmente trabaja en el desarrollo de vacunas y terapias basadas en el uso de nanosistemas para la liberación controlada de antígenos o fármacos, considera este tipo de políticas «muy positivas, pero deben tener una proyección de futuro real, ya que de lo contrario acabarán siendo simplemente otra ayuda para la contratación temporal de investigadores».
Para la bióloga María Aranguren Gassis, ser beneficiaria de este programa “es una oportunidad para impulsar mi carrera investigadora de dos maneras: primero, al permitirme elegir ser la investigadora principal de mi propio proyecto, lo que me ayuda a establecer mi línea de trabajo y, segundo, me da la tranquilidad de poder dedicar mi tiempo laboral a la investigación y la docencia sin tener que pasar horas buscando nuevas oportunidades laborales con un contrato a punto de expirar”. En el Grupo de Oceanografía Biológica del CIM-Universidad de Vigo, María Aranguren se centra en el estudio de las respuestas del fitoplancton marino a la interacción de diferentes factores ambientales que se ven alterados en el océano debido al cambio climático. “Actualmente estoy trabajando en el estudio de la respuesta de las diatomeas marinas a cambios simultáneos en la temperatura y la disponibilidad de nitrato, tanto desde el punto de vista de las respuestas a corto plazo (aclimatación) como a largo plazo (adaptación evolutiva)”, detalla la investigadora.
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