En las ría gallegas existen alrededor de 3400 criaderos de mejillones, lo que convierte a la mejillón en una de las principales actividades económicas de la comunidad. Esto implica que el sector y la administración pública ejercen un control de calidad riguroso tanto sobre la productividad del cultivo como sobre su calidad y la seguridad alimentaria. Sin embargo, existe un factor poco estudiado: el impacto contaminante de los productos utilizados para limpiar e impermeabilizar los criaderos. Este es el tema central de la tesis del investigador Vladimir Dobal, del Grupo de Reproducción de Moluscos Bivalvos del CIM-UVigo.
Bajo los auspicios del programa de doctorado Do*Mar, Dobal advierte que este proceso se suele llevar a cabo in situ y utilizando una «mezcla de composición arbitraria, a base de alquitranes y diésel quemado». Explica que se sabe muy poco sobre el «impacto contaminante de estos tratamientos en el entorno inmediato de la balsa, así como sobre su efecto en la morfología, citología, histología, fisiología, bioquímica o metabolismo del molusco».
Su estudio se basó en el análisis de los efectos histológicos e histopatológicos causados en las branquias, la glándula digestiva y el manto-gónada de M. galloprovincialis. Por otro lado, también estudió la capacidad de desintoxicación de este molusco y las vías metabólicas implicadas, así como la participación de cada tejido en este proceso, y analizó la respuesta del proteoma del manto de M. galloprovincialis con el fin de esclarecer los mecanismos moleculares afectados por la exposición a la mezcla de alquitrán.
Los efectos del alquitrán en los mejillones
Su investigación presenta varias conclusiones, la primera de las cuales afirma que “la exposición a la mezcla de alquitrán induce diversas alteraciones en los sistemas respiratorio, digestivo y reproductivo de M. galloprovincialis, las cuales aumentan con la dosis y el tiempo de exposición, lo que sugiere un efecto tóxico acumulativo de esta mezcla”. En este sentido, Vladimir Dobal destaca que “está demostrado que tanto las branquias, la glándula digestiva como el manto son órganos necesarios en el mecanismo de desintoxicación de xenobióticos de M. galloprovincialis”.
Dados estos datos, el investigador propone en su tesis una batería de enzimas como posibles biomarcadores de contaminación por mezclas de hidrocarburos y metales pesados en ambientes marinos, principalmente en áreas de acuicultura, aunque será necesario un análisis en el medio natural para confirmarlo. Además, en su estudio se identificaron 132 proteínas con relevancia biológica en respuesta a la intoxicación por alquitrán, lo que hace necesario, como continuación de este trabajo, validarlas como posibles biomarcadores de exposición, añade el científico. Finalmente, y debido a su relevancia funcional, Dobal propone la inducción de tres proteínas involucradas en los procesos de muerte celular programada (proteínas RAS) y en la fertilización (lisina de la cubierta vitelina/receptor de la envoltura vitelina para la lisina) como posibles biomarcadores de los efectos nocivos del alquitrán en la reproducción del mejillón.
La actividad investigadora del grupo de moluscos bivalvos del CIM-UVigo está cofinanciada por el Programa Operativo FEDER/FSE Galicia 2014-2020.
Fuente: DUVI