Para comprender cómo responden los seres vivos a los cambios ambientales, es necesario conocer bien cuál es la respuesta natural de los ecosistemas a estos cambios cuando no hay impacto debido a las actividades humanas. El único método útil es estudiar lo que sucedió en el pasado, antes de que ocurrieran impactos humanos significativos. Para ello, la principal herramienta es la reconstrucción paleoambiental, es decir, la reconstrucción de lo que sucedió en el pasado a través del estudio de indicadores paleontológicos («fósiles») que persisten en el tiempo y permiten obtener información sobre el ambiente en el que vivieron, los cambios que ocurrieron en los seres vivos y relacionarlos con oscilaciones en el ambiente, como la temperatura, el nivel del mar o las precipitaciones. Este es el campo de trabajo del Laboratorio de Paleobotánica del Centro de Investigación Marina de la Universidad de Vigo (CIM-UVIGO), donde se analizan microscópicamente palinomorfos, es decir, estructuras resistentes producidas por diversos organismos vegetales (vegetación, hongos, microalgas y dinoflagelados) que se acumulan en el fondo del estuario y pueden perdurar durante mucho tiempo (incluso miles de años) en los sedimentos. Los diferentes estudios realizados en este campo por investigadores de la Universidad de Vigo han permitido identificar, por ejemplo, cambios en la productividad del fitoplancton en los últimos 200 años, causados, entre otros factores, por el cambio climático, la contaminación, la construcción de embalses o la producción masiva de mejillones.
Paleohidrología, una técnica muy prometedora.
La distribución de palinomorfos varía según diversos parámetros ambientales, como la temperatura o las precipitaciones, y también la disponibilidad de nutrientes en la columna de agua, en el caso de las algas marinas. Por lo tanto, su estudio permite reconstruir el paisaje vegetal, la productividad marina y las condiciones ambientales predominantes en el momento de la deposición de estos microfósiles, así como su variabilidad a lo largo del tiempo. En concreto, el personal del grupo de investigación XM-3 del CIM-UVIGO desarrolla un trabajo centrado en el estudio de quistes de dinoflagelados (dinocistos) acumulados en sedimentos para reconstruir las condiciones del medio marino (paleohidrología). Según explican los investigadores, la colaboración con el Laboratorio de Palinología Marina de la Universidad de Victoria (Canadá) contribuyó a mejorar las técnicas de identificación e interpretación paleoambiental de dinocistos que se llevaban a cabo en el Laboratorio de Paleobotánica de la Universidad de Vigo. El resultado de esta colaboración fue un trabajo que permitió la reconstrucción en alta resolución de los cambios que se han producido en los ecosistemas de la ría de Vigo en los dos últimos siglos, a partir del estudio de dinoflagelados marinos y otras «microalgas» de origen continental.
Alteraciones en la productividad del fitoplancton causadas por el cambio climático o las balsas
Los dinoflagelados son uno de los principales componentes del microfitoplancton, y su composición y variabilidad dependen del régimen de temperatura, los aportes fluviales y la disponibilidad de nutrientes, entre otros factores. El estudio de los dinocistos en el registro sedimentario del estuario de Vigo, acumulado durante las últimas décadas, ha permitido reconstruir los principales cambios ocurridos en la hidrología del estuario e identificar los factores que los originaron. Por ejemplo, se ha identificado una fase de transición (1855-1910 d. C.) desde las etapas finales de la Pequeña Edad de Hielo (1400-1900) hacia las condiciones más cálidas y húmedas que predominarían durante la mayor parte del siglo XX. También se han detectado cambios significativos en la productividad del fitoplancton y en la distribución de especies, atribuidos principalmente al cambio climático reciente, a diferentes tipos de contaminación, a cambios en el régimen fluvial y a la destrucción del hábitat.
Se ha constatado, por ejemplo, que la contaminación, la construcción de embalses o la producción masiva de mejillones están afectando la productividad del fitoplancton. Uno de los efectos más relevantes es el aumento de ciertas especies heterótrofas, que antes eran muy escasas, debido al incremento de los aportes de nutrientes y materia orgánica como consecuencia del vertido de aguas residuales, entre otras causas. «También observamos una disminución general de los dinoflagelados autótrofos (disminución de la productividad primaria de los dinoflagelados), probablemente debido al aumento de la turbidez (menor penetración de la luz) y/o a la disminución de la disponibilidad de oxígeno en el agua», indica Iria García Moreiras, del grupo XM-3.
Los investigadores también obtuvieron nuevos datos sobre la distribución de algunas especies de dinoflagelados, como Peridinium ponticum, que hasta ahora se consideraba exclusiva del Mar Negro. «Gracias a este nuevo estudio, hemos demostrado que esta especie ha estado presente en aguas gallegas de forma natural desde al menos 1830», afirma Iria García Moreiras, quien añade que también han relacionado «el crecimiento masivo de algunas especies potencialmente tóxicas (como Lingulodinium polyedrum) con ciertos factores ambientales; parece que el aumento de las precipitaciones y, en consecuencia, de los caudales fluviales, aporta nutrientes adicionales que favorecen la proliferación de estos dinoflagelados».
Fuente:duvi