Comunicar la ciencia, difundir el conocimiento y destacar el papel de la investigación en el desarrollo social y humano. Para visibilizar estos aspectos, el concurso de divulgación Somos Científicos reunió a 30 expertos de toda España con estudiantes de 85 escuelas de España y países sudamericanos entre el 16 y el 27 de abril. Organizado por Fecyt y La Caixa, el objetivo era interactuar, abrir líneas de diálogo en línea, resolver dudas y dar respuestas a estos jóvenes sobre temas como alimentación, salud, energía, nanotecnología, robótica, química, biología, etc. Los propios estudiantes fueron los responsables de elegir al científico favorito, un reconocimiento que en esta edición recayó en la investigadora de la Universidad de Vigo María Fernández, sucediendo a Alba Aguión, ganadora en 2017. Fernández fue proclamada ganadora en la sección de alimentación, en la que participó hablando sobre acuicultura y explicando a los estudiantes cómo serán los peces que se consumirán en el futuro. Comunicar la ciencia, difundir el conocimiento y destacar el papel de la investigación en el desarrollo social y humano. Para visibilizar estos aspectos, el concurso de divulgación Somos Científicos reunió a 30 expertos de todo el Estado con estudiantes de 85 centros educativos de España y países sudamericanos entre el 16 y el 27 de abril. Organizado por Fecyt y La Caixa, se trató de interactuar, abrir líneas de diálogo en línea, resolver dudas y dar respuestas a estos jóvenes sobre temas como alimentación, salud, energía, nanotecnología, robótica, química, biología, etc. Los propios estudiantes fueron los responsables de elegir al científico favorito, un reconocimiento que en esta edición recayó en la investigadora de la Universidad de Vigo María Fernández, sucediendo a Alba Aguión, ganadora en 2017. Fernández fue proclamada ganadora en la sección de alimentación, en la que participó hablando sobre acuicultura y explicando a los estudiantes cómo serán los peces que se consumirán en el futuro. La bióloga forma parte del grupo de Recursos Genéticos Marinos (ReXenMAr), donde realiza su tesis doctoral y una estancia predoctoral en Tromsø, al norte de Noruega, trabajando en un proyecto para mejorar el cultivo del bacalao. Se declara una firme defensora de la divulgación y comunicación científica, y por ello decidió participar en este concurso. «Creo que es fundamental que la sociedad conozca y comprenda las investigaciones científicas», explica, pero sobre todo defiende la necesidad de que este conocimiento llegue a los jóvenes.
Estudiante involucrado e interesado en la ciencia
La evaluación de esta experiencia es muy positiva, tanto por la implicación como por el entusiasmo de los estudiantes. «Lo que empezó como una pequeña idea para intentar difundir la ciencia, ha superado con creces mis expectativas». La competición se divide en bloques temáticos y, en el área de Alimentación, «durante estas dos semanas pudimos debatir temas de actualidad como la resistencia bacteriana, los alimentos transgénicos, los beneficios de la acuicultura o incluso el gran problema de los microplásticos como contaminantes en los océanos», explica Fernández. Pero también hubo tiempo para dar consejos sobre decisiones importantes como elegir una carrera, los pasos a seguir para convertirse en científico o las claves para una alimentación sana. «Si tuviera que quedarme con algo, me quedaría con la pasión por aprender de los estudiantes y su espontaneidad; ¡es imposible predecir sus preguntas!». Señala que desde el primer momento los estudiantes que participaron en los chats mostraron emoción. “Con expresiones como ¡Hola! ¡No puedo creer que esté aquí hablando contigo!, me hacen darme cuenta de la importancia de esta iniciativa y de cómo influimos en los estudiantes; fueron ellos quienes me animaron cada día a querer recibir preguntas, participar en chats e incluso me hicieron valorar aún más mi trabajo como investigadora”. En este sentido, está muy agradecida con los estudiantes participantes, “porque me hicieron repasar conceptos de biología y otras ciencias, además de desafiarme a saber cómo explicarlos de forma concisa y sencilla; pero sobre todo, ¡gracias por sus votos! Porque ganar este concurso significó mucho para mí y también me hizo darme cuenta de lo agradecidos que están los estudiantes por haberles dedicado mi tiempo”.
María Fernández también tiene palabras para los profesores, que animaron a los alumnos a participar, hacer preguntas y debatir en clase los temas tratados en los chats. «Creo que el esfuerzo que todos hicieron por aprender sobre nuestro trabajo fue notable», afirma la investigadora, quien también destaca la labor de los organizadores y del resto de los científicos del área de Alimentación, «de quienes aprendí muchísimo, desde cuestiones relacionadas con la carne hasta la importancia de la levadura».
El futuro se basa en la divulgación.
Para Fernández, el gran reto al que se enfrenta la ciencia para consolidarse en el ámbito de la divulgación es la falta de tiempo. «La mayoría de los científicos tienen una agenda repleta de reuniones, clases y viajes, así que a veces es muy difícil encontrar tiempo libre para dedicar a difundir nuestro trabajo». En este contexto, valora enormemente iniciativas como Somos Científicos, que permite «comunicar la ciencia a través de internet y desde cualquier lugar del mundo». El premio consiste en 500 euros que deben invertirse en actividades relacionadas con la divulgación científica. Aún no tiene claro cuál será su propuesta, pero está convencida de que seguirá difundiendo información: «Intentaré visitar los centros educativos de los participantes u organizar una visita a la Universidad de Vigo, ya que me lo han pedido mucho y quizás podamos diseñar un experimento juntos». Sin embargo, cree que todavía queda mucho por transmitir a la sociedad sobre acuicultura en particular y sobre ciencia en general: «Así que espero que esto no termine aquí y que surjan muchos proyectos futuros».
Fuente DUVI