Galicia posee uno de los entornos costeros más complejos de la Península Ibérica y las peculiares características de sus estuarios, valles inundados hace aproximadamente 18.000 años, suscitan gran interés científico, siendo objeto de numerosos estudios. En este contexto, encaja la tesis doctoral de Alexandra María Ramírez, un estudio detallado de los yacimientos de gas en los sedimentos del estuario de Vigo que pone sobre la mesa una realidad hasta ahora desconocida y que sugiere que la dinámica de oxidación-reducción de los sedimentos que contienen gas metano no es tan simple como se pensaba, sino que existen ciclos más complejos en los que elementos como el azufre, el hierro y el manganeso intervienen en la oxidación del metano en ausencia de oxígeno, impidiendo así que este metano se libere a la hidrosfera o atmósfera y contribuya al calentamiento global del planeta.
La materia orgánica depositada en el fondo contribuye a la formación de metano.
El estuario de Vigo se caracteriza por ser un gran valle sumergido en forma de embudo, con una superficie de 176 kilómetros cuadrados, una longitud máxima de 33 km y una anchura variable que se estrecha desde las Islas Cíes hasta el Estrecho de Rande. Caracterizado por la alta productividad de sus aguas, este lugar posee una de las mayores concentraciones de bancos de mejillones, lo que provoca una elevada deposición de materiales de grano fino con alto contenido de materia orgánica en sus fondos. “La degradación de esta materia orgánica, junto con las altas tasas de sedimentación, consume oxígeno disuelto y genera el desarrollo de condiciones anóxicas —deficiencia de oxígeno— que son muy favorables para la formación de metano que se acumula o escapa de los sedimentos hacia la hidrosfera y la atmósfera, contribuyendo al efecto invernadero”, explica el investigador, licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Córdoba y máster en Ecosistemas Terrestres, Uso Sostenible e Implicaciones Ambientales impartido en la Facultad de Ciencias del campus Ourense.
En estas condiciones de anoxia, se produce una serie de reacciones de oxidación-reducción en la columna sedimentaria en las que intervienen elementos como el azufre, el hierro y el manganeso, que pueden afectar la dinámica del metano. «El hierro y el manganeso son elementos extremadamente sensibles a los procesos de oxidación-reducción y tienen la capacidad de actuar tanto en la degradación de la materia orgánica como en la oxidación del metano», subraya Ramírez.
Revistas científicas de gran prestigio ya se han hecho eco de este estudio.
En trabajos previos realizados por el grupo de investigación Basan del Centro de Investigación Marina de la Universidad de Vigo (CIM-UVIGO), ya se había observado que los sedimentos del estuario de Vigo albergan metano y diferentes campañas oceanográficas permitieron delimitar la extensión de estos yacimientos de gas, estimándose que existían yacimientos con áreas que superaban los 20 kilómetros cuadrados. «Dado que el metano es un potente gas de efecto invernadero, 25 veces mayor que el dióxido de carbono según el IPCC (2001), es necesario conocer tanto los procesos de formación como de oxidación de este compuesto y, para ello, se llevó a cabo una campaña oceanográfica en 2012 en la que se recogieron las muestras de sedimento que dieron lugar a la finalización de mi tesis», explica la autora. En este trabajo, liderado por las investigadoras del CIM-UVIGO, Esther de Blas y Soledad García-Gil, se recogieron sedimentos del fondo marino para estudiar el comportamiento del metano y la influencia del azufre y el hierro en su dinámica. “Esto me permitió obtener información valiosa sobre los mecanismos de producción y, sobre todo, sobre la oxidación del metano en los sedimentos marinos”, subraya Ramírez.
Hasta hace unos años, la mayoría de los estudios indicaban que existía una zonificación vertical de los procesos de oxidación-reducción de estos elementos en los sedimentos. Sin embargo, en este estudio, ya publicado en revistas de gran prestigio, y contrariamente a lo que se pensaba, se observó que en la columna sedimentaria del estuario de Vigo esta clasificación vertical no es tan estricta y que diferentes procesos de oxidación-reducción pueden coexistir en un mismo lugar.
Fuente: DUVI