“Debido a la amenaza del cambio climático, conocer la intensidad del ciclo hidrológico y sus variaciones a lo largo del tiempo es uno de los principales retos de este siglo”, afirma Marta Vázquez, investigadora del Grupo Ephyslab del Centro de Investigación Marina de la Universidad de Vigo. En este contexto, detalla: “El Ártico representa una de las regiones más vulnerables, donde los cambios que se experimentan son particularmente drásticos”. En su tesis doctoral, esta física realizó una caracterización del transporte de humedad en el Ártico y lo relacionó con el deshielo observado en la zona.
Dirigida por Luis Gimeno y Raquel Olalla Nieto, la tesis se tituló «Fuentes oceánicas y terrestres de precipitación en el Ártico: nuevos objetivos y orientaciones desde un enfoque lagrangiano» y fue presentada en la Facultad de Ciencias del campus de Ourense. En el marco del «paradigma actual del cambio climático global», Vázquez Domínguez señala que «es especialmente importante conocer los procesos que rigen la evaporación, el transporte de humedad en la atmósfera y los efectos de estos procesos en el ciclo hidrológico». A pesar del creciente interés que la región ártica ha despertado en los últimos años, la investigadora detalla que «el transporte de humedad en el Ártico no se ha analizado completamente hasta la fecha y aún no se comprende del todo su implicación en el clima actual y futuro».
En su tesis doctoral, Vázquez Domínguez analizó el transporte de humedad en dos direcciones: el transporte desde las principales fuentes de humedad hacia el Ártico, para estudiar su influencia en la región, y el transporte desde el propio Ártico, para analizar las posibles implicaciones de los cambios que ha experimentado en las últimas cuatro décadas. Este análisis, señala, se llevó a cabo mediante el modelo lagrangiano Flexpart, «a través del cual se puede seguir la trayectoria de las partículas atmosféricas para localizar las regiones donde se absorbe o se pierde humedad».
Cara el Ártico
Como resultado del estudio realizado, Marta Vázquez señala que “se puede concluir que existen cuatro fuentes principales de humedad para la región ártica: dos oceánicas (Atlántico Norte y Pacífico Norte) y dos continentales (Norteamérica y Siberia)”. Las fuentes oceánicas, detalla, “están presentes durante todo el año, aunque su importancia es mayor en invierno, mientras que las continentales solo aparecen en verano, cuando las oceánicas pierden importancia y se convierten en las principales fuentes durante este periodo”. En verano, añade, es cuando se produce la mayor contribución de humedad a las precipitaciones, considerando todas las fuentes. El océano Pacífico, señala, aporta la mayor cantidad de humedad a las precipitaciones durante todo el año, mientras que el océano Atlántico aporta la menor cantidad, especialmente en verano.
En el trabajo realizado por el Grupo Ephyslab, también se analizaron las principales fuentes de humedad para el sistema ártico en los años 2007 y 2012, aquellas que muestran una menor extensión de hielo en las últimas décadas, «encontrándose cierta variación en la posición, intensidad y contribución de las mismas con respecto a la situación climatológica». En este trabajo también se analizó la relación entre la disminución del hielo ártico y el transporte de humedad, basándose en publicaciones anteriores en las que el deshielo ártico se asocia con un proceso radiativo, que se refiere a cambios en la nubosidad, y un proceso hidrológico, que se refiere al caudal de los ríos, y ambos asociados con un mayor transporte de humedad hacia la región ártica.
“En este trabajo establecemos una relación entre los cambios en la evaporación y el deshielo que sugiere una intrincada cadena de eventos relacionados con un aumento de la evaporación en diferentes fuentes, una intensificación del transporte de humedad desde ellas y un incremento en el caudal de los ríos o la nubosidad en la región ártica”, señala Marta Vázquez. “Encontramos una relación entre el transporte de humedad en verano y la disminución del hielo marino. Se observa un aumento en el aporte de humedad en las regiones que sufren un mayor retroceso del hielo, especialmente en los meses de verano”, detalla la investigadora. Además, señala, “el transporte de humedad hacia las principales cuencas de los ríos árticos está relacionado con la disminución del hielo marino en 2007”.
Desde el Ártico
Además de estudiar el transporte hacia la región ártica, este trabajo también analizó el Ártico como fuente de humedad, con el fin de analizar las implicaciones que los cambios actuales en esta región podrían tener en otras áreas del planeta. «En general, la mayor parte de la humedad ártica afecta al propio sistema, aunque también se observa cierta influencia en Eurasia y Norteamérica. Con respecto a la variación estacional, el aporte máximo de humedad se produce en verano y otoño, coincidiendo con los valores mínimos de la extensión del hielo», resume el investigador.
La influencia del transporte de humedad desde el Ártico también se ilustra mediante el análisis del papel que desempeña el deshielo en las precipitaciones de nieve en Eurasia. A través de observaciones de la capa de nieve en 820 estaciones distribuidas por toda Rusia, utilizando Flexpart y con la ayuda de diversos parámetros de diagnóstico dinámico, la tesis estudió la influencia del deshielo sobre los mares de Barents y Kara en las precipitaciones sobre Siberia durante los meses de octubre y noviembre. «Se constató una intensificación de estos mares como fuentes de humedad, incrementando también su contribución sobre la región sudoccidental de Siberia en los años de mínima extensión de hielo», señala el estudio.
Fuente: DUVI