Los avances y retos actuales en el desarrollo de metodologías analíticas, no solo para las biotoxinas acuáticas existentes, sino también para las nuevas toxinas que surgen como resultado de diversos factores relacionados con el cambio climático, son el tema central de la sexta edición del Simposio Internacional sobre Análisis de Toxinas Marinas y de Agua Dulce, que se celebra desde hoy hasta el próximo miércoles. Organizado por el Departamento de Química Analítica y de Alimentos de la Universidad de Vigo, el simposio “se centra específicamente en el análisis de biotoxinas acuáticas, marinas y de agua dulce”, explica la catedrática e investigadora Ana Gago, quien también dirige el Laboratorio de Referencia de la Unión Europea para Biotoxinas Marinas. Alrededor de 90 expertos internacionales en el análisis de biotoxinas acuáticas, procedentes de Estados Unidos, Canadá, Japón, Nueva Zelanda, Chile, así como representantes de los Estados miembros de la Unión Europea, participan en el congreso internacional que tiene lugar en el hotel Talaso Atlántico de Baiona.
«Los expertos más destacados del mundo en el campo del análisis de biotoxinas acuáticas se reúnen una vez más en Oia para debatir sobre los avances y los retos en el desarrollo de metodologías analíticas. Se trata de figuras relevantes en el análisis químico de biotoxinas marinas y de agua dulce, pioneros en el desarrollo de metodologías oficiales, como James Lawrence y Michael Quilliam», explica Ana Gago, en relación con los participantes y ponentes que intervienen en el simposio, en el que se impartirán conferencias, se presentarán pósteres y se celebrarán mesas redondas.
Seis ediciones y sigue creciendo.
El simposio, patrocinado por Campus do Mar y el Laboratorio de Referencia de la Unión Europea para Biotoxinas Marinas, llega este año a su sexta edición, «con una evolución muy favorable, en la que el número de participantes aumenta en ediciones sucesivas», explica Gago, para quien el análisis de biotoxinas acuáticas plantea importantes retos «marcados por la transición de los bioensayos con animales a los métodos químicos cuantitativos con alta sensibilidad y capacidad de confirmación».
Desde el Departamento de Química Analítica y Alimentaria de la Universidad de Vigo y también del Laboratorio de Referencia de la Unión Europea para Biotoxinas Marinas, Ana Gago trabaja con su equipo de investigadores de ambos centros en el desarrollo de metodologías analíticas sensibles y selectivas para las biotoxinas marinas existentes «y también para las nuevas toxinas que surgen en las costas europeas, contribuyendo a su armonización a nivel europeo y mundial».
La mesa inaugural con Ana Gago, Emilio Fernández y José Antonio Rodríguez
Avances en la investigación sobre la intoxicación alimentaria por ciguatera
En el simposio que comenzó hoy en Baiona, el investigador del Departamento de Química Analítica y Alimentaria, Pablo Estevez, presenta en la sesión de esta tarde los avances que el grupo está realizando dentro del proyecto internacional «Caracterización del riesgo de intoxicación alimentaria por ciguatera en Europa», dotado con un millón de euros y que durante cuatro años se encargará de determinar la incidencia real de la intoxicación por ciguatera, causada por el consumo de pescado que contiene ciguatoxina, biotoxinas marinas que estarían presentes en especies de aguas tropicales o cálidas que se alimentan de algas o dinoflagelados tóxicos (Gambierdiscus toxicus). La Universidad de Vigo, a través del Departamento de Química Analítica y Alimentaria, es una de las instituciones europeas que participan en este proyecto, liderado por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), junto con la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) y en el que participan 13 instituciones científicas de España, Portugal, Francia, Alemania, Grecia y Chipre.
El equipo liderado por Gago colabora desde la aparición del problema en 2008 con las autoridades sanitarias de las Islas Canarias, así como con la administración alemana para la detección de ciguatoxinas en muestras de pescado importado del Océano Índico, pero participar en un proyecto europeo centrado en la evaluación y caracterización de un riesgo emergente «representa un reto significativo para un grupo de investigación, ya que se trata del riesgo de un contaminante alimentario de origen marino e incluso marca un hito importante en un departamento como el nuestro, en el que el análisis de alimentos desempeña un papel muy importante», señala el investigador.
Fuente: duvi
