El proyecto Race for Water lucha contra la contaminación marina recorriendo el mundo durante cinco años a bordo de uno de los barcos solares más grandes del mundo. Este trimarán atracó el pasado abril en el puerto francés de Lorient y ahora, tras cruzar el Atlántico, se encuentra en las Islas Bermudas, donde se han embarcado tres científicos del proyecto europeo Ephemare, coordinado por la Universidad de Vigo y cuyo objetivo es evaluar el impacto de los microplásticos en los organismos marinos. Uno de estos expertos es el investigador del grupo Ecotox Raimundo Blanco, quien ha estado recogiendo y procesando muestras en Whalebone Bay, Well Bay y Evans Bay desde el miércoles 28. Tras seis días de trabajo a bordo, este martes los miembros del equipo Ephemare se trasladaron al Instituto de Ciencias Oceánicas de las Bermudas (BIOS) para continuar con los análisis de laboratorio.
Trabajando codo con codo con Race for Water.
Race for Water es una iniciativa centrada en la divulgación y el estudio científico del impacto de los residuos plásticos en los océanos. Según estimaciones de Marco Simeone, el empresario suizo que impulsó este proyecto, ya hay 1 kg de plástico por cada cinco peces en los océanos, desde botellas y bolsas hasta pequeñas partículas de plástico procedentes principalmente de productos de cuidado personal, como jabones, cosméticos y pasta de dientes, o de productos más grandes que se degradan en pequeños fragmentos. Este problema también es el objetivo del proyecto europeo Ephemare, que, bajo la coordinación del profesor Ricardo Beiras de Vigo, reúne a científicos de 15 instituciones de diez países europeos que trabajan para estudiar la contaminación por microplásticos, residuos de menos de 5 mm, y sus efectos en las especies acuáticas, tanto invertebrados como peces.
La posibilidad de establecer esta colaboración entre ambos proyectos permitió a los tres científicos de Ephemare embarcar en el trimarán solar en Marina Carolina Bay el pasado miércoles. Durante los seis días de navegación a lo largo de la costa de Bermudas, llevaron a cabo las tareas necesarias para extraer los microplásticos requeridos para su posterior estudio. Como detalla Raimundo Blanco, “las muestras de microplásticos serán cuantificadas, analizadas y utilizadas para realizar pruebas de ecotoxicidad en Europa, en los laboratorios de la Universidad de Burdeos (Francia), Amberes (Bélgica), el Politécnico de La Marche (Italia), Vigo y La Coruña”.
La investigadora de Vigo valora enormemente la oportunidad que Ephemare le brinda para participar en la Carrera por el Agua. «Desde el punto de vista científico, permite acceder de forma altruista a una plataforma de muestreo en una zona de gran interés para obtener las muestras necesarias para el estudio del efecto de los microplásticos en los animales marinos, tanto invertebrados como peces. Desde el punto de vista de la divulgación, significa dar visibilidad al trabajo científico y permitir que la sociedad lo conozca aprovechando los canales de comunicación disponibles para R4W». Finalmente, Blanco recuerda que es importante «colaborar con el público involucrado en el problema de los plásticos en el medio ambiente para buscar líneas de investigación y colaboración (ciencia ciudadana)» y añade que este proyecto también representa una oportunidad para establecer colaboraciones con investigadores de las propias Islas Bermudas.
Seis días a bordo del trimarán solar frente a la costa de Bermudas
Se seleccionaron dos ubicaciones en Bermudas para recolectar las muestras, una en la costa este (Well Bay) y la otra en la costa oeste (Somerset Long Bay). En estos puntos, los investigadores recolectaron muestras de arena en la playa, sedimentos a una profundidad de diez metros, varias especies de invertebrados (moluscos, crustáceos y equinodermos) y vertebrados (peces), así como muestras de agua en mar abierto. Blanco detalla que el trabajo de campo se divide en matrices y para la matriz del agua tomaron muestras de la capa superficial de la columna de agua (los primeros 20 cm), para lo cual utilizaron una red de arrastre Manta que se arrastra a tres nudos de velocidad durante 15 o 30 minutos. Para el muestreo de playa, recolectaron alrededor de 22 litros de arena que serán procesados para extraer los microplásticos. Finalmente, para la recolección de sedimentos y equinodermos, “como hay arrecifes de coral donde trabajamos, se decidió recolectarlos buceando”.
Paralelamente a las actividades científicas, Race for Water organizó un taller en el que participaron, junto con los científicos de Ephemare, representantes de diversas instituciones como el Conservador del Museo de Historia Natural del Acuario, Museo y Zoológico de las Bermudas, el Grupo de Trabajo sobre Residuos Marinos de las Bermudas y organizaciones sin ánimo de lucro como Keep Bermuda Beautiful y el Grupo de Trabajo sobre Residuos Marinos de las Bermudas (BMDT). Tras su paso por las Bermudas, el proyecto Race for Water continuará su labor de investigación, prevención y divulgación recorriendo las aguas de todo el planeta hasta abril de 2021. La siguiente parada será el Pacífico Norte y Asia, con la vista puesta en que esta misión científica y ecológica tenga una presencia especial en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, tal como la tuvo en la Copa América de vela, que tuvo lugar en las Bermudas en 2017.
El barco, un laboratorio flotante energéticamente limpio
El buque de expedición Race for Water es un trimarán de 35 metros de eslora, 23 metros de manga y 6,3 metros de altura, que mantiene una velocidad media de 5 nudos y alcanza una máxima de 9. Utiliza energía limpia combinando energía solar captada por una superficie de paneles solares de 500 m², hidrógeno y viento. Durante la navegación, la energía producida por los paneles solares se utiliza para la propulsión y para almacenar la energía no utilizada durante la noche, para lo cual dispone de cuatro baterías de litio con una capacidad de 754 kWh. En caso de que la producción sea superior a la necesaria, por ejemplo, al estar atracado, la energía no utilizada se emplea para producir hidrógeno mediante la electrólisis del agua de mar y se almacena en botellas de hidrógeno, que se utilizan para generar energía eléctrica para la propulsión o para recargar las baterías. Además, en condiciones favorables, se despliega una cometa de 20 m² que le permite alcanzar una velocidad de hasta 10 nudos. Este tipo de propulsión permite una navegación silenciosa y no produce emisiones al medio ambiente que puedan interferir con el trabajo científico que se lleva a cabo, para el cual disponen de un laboratorio húmedo y otro seco.
Fuente DUVI