La diversificación de especies marinas se ha convertido en una prioridad en la agenda acuícola de muchos países, debido a su gran potencial industrial y como alternativa a la sobrepesca. Esta diversificación plantea nuevos retos para las especies candidatas, como la merluza europea (Merluccius merluccius), cuyos desafíos cruciales son la reducción de la mortalidad masiva observada alrededor de los 25 días posteriores a la eclosión, la optimización de la alimentación temprana y el manejo larvario.
Con el objetivo de avanzar en el estudio de la alimentación temprana de la merluza europea, investigadores del Instituto Oceanográfico de Vigo (Manuel Nande y Montse Pérez) y del Centro Singular de Investigación Marina de la Universidad de Vigo (Pablo Presa y Damián Costas) llevaron a cabo un proyecto de colaboración en el que diseñaron y probaron un sistema de gestión del flujo de trabajo con presas vivas. Para ello, identificaron el tipo y tamaño de presa preferida por las larvas de merluza al eclosionar, establecieron la densidad óptima de presa que maximizaba la alimentación larvaria, determinaron la influencia de la intensidad lumínica en la actividad alimentaria de las larvas tempranas, evaluaron las diferencias de crecimiento entre lotes de larvas alimentadas con zooplancton como suplemento nutricional y, finalmente, probaron la eficiencia de crecimiento de un protocolo de alimentación progresiva, diseñado para larvas de hasta 30 días después de la eclosión (dpe).
Los investigadores observaron que las larvas comenzaron a alimentarse a los 6 días posteriores a la eclosión (dph), seleccionando presas según su tamaño, pigmentación y comportamiento, y que su actividad fue máxima en oscuridad y con una intensidad lumínica media (600 lx). También verificaron que la optimización de la cría con respecto al cultivo clásico, que utiliza presas comerciales, tuvo un efecto en el crecimiento temprano y la supervivencia hasta los 30 dph. Además, observaron que las dietas basadas exclusivamente en rotíferos implicaron un bajo crecimiento larvario y la inviabilidad del cultivo de merluza después de los 15 dph, mientras que la inclusión de zooplancton silvestre en las dietas tempranas duplicó el crecimiento de las larvas de 30 dph con respecto a las dietas basadas en artemia. Por lo tanto, la dieta adaptativa para larvas de hasta 30 días de edad diseñada según el tamaño de la presa viva (MiACop), que utiliza la combinación de copépodos, rotíferos y nauplios de artemia comerciales, resultó en un crecimiento cinco veces mayor que el de la dieta de artemia o zooplancton. A la luz de estos resultados, los investigadores sospechan que el canibalismo masivo observado en esta especie a partir de los 25 días posteriores a la eclosión está relacionado con la ausencia de un tamaño de presa adecuado para combinar con la dieta de destete semiseca.
Los investigadores concluyen que el diseño actual del flujo de trabajo para la alimentación temprana de la merluza europea resulta ser un paso útil para garantizar una mayor proporción de alevines que entran en la fase de destete.
El trabajo realizado es un ejemplo de cooperación entre investigadores marinos de dos centros de investigación gallegos, ya que, a pesar de contar con una financiación modesta, ha tenido éxito gracias al establecimiento de sinergias científicas. Este estudio contó con el apoyo financiero del Ministerio de Economía y Competitividad a través del proyecto LETSHAKE (AGL2013 – 48468-R), cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), y con el apoyo financiero del Programa de Consolidación de Unidades de Investigación Competitivas cofinanciado por el FEDER (Programa Operativo Galicia 2007-2013, Departamento de Cultura, Educación y Planificación Universitaria de la Xunta de Galicia, RN AOE_2008-080) a través de las acciones de cooperación HAKEUP y HAKEU+.
Los resultados se publicaron en la revista Aquaculture y estarán disponibles hasta el 29 de junio de 2017 en el siguiente enlace.:
https://authors.elsevier.com/a/1V0u-ACeXvouB