Con 13.000 km y varios días de viaje por delante, el equipo de científicos gallegos que forma parte de la Campaña Antártica 2017 partió este viernes por la tarde de Vigo hacia Madrid, para luego volar a Santiago de Chile y después a Punta Arenas, donde en pocos días embarcarán en el buque oceanográfico Hespérides con destino a la Isla Decepción, que será su hogar y laboratorio durante el próximo mes. Los investigadores de Ciencias Marinas Mariano Lastra, Jesús Souza Troncoso y Jesús López, junto con Luis Sampedro, del CSIC, desarrollarán allí uno de los proyectos seleccionados por el Ministerio de Economía y Competitividad en el marco de la convocatoria de investigación polar de la Campaña Antártica 2016/2017.
Si las condiciones meteorológicas son favorables, prevén llegar a la base española Gabriel de Castilla, en la Isla Decepción, el día 10, apenas una semana después de su partida de Galicia. Llegarán a bordo del buque oceanográfico Hespérides, que, junto con el BIO Sarmiento de Gamboa, se encuentra en la zona desde el inicio de la campaña de I+D en diciembre, encargándose del despliegue de los distintos equipos y materiales científicos durante estos meses. Los investigadores gallegos permanecerán en la Antártida hasta el 13 de marzo, mes durante el cual compartirán alojamiento y espacios de trabajo con otros científicos de universidades y centros de I+D de todo el estado, así como con el personal del Ejército responsable del mantenimiento de la base militar.
Los efectos del cambio climático en las macroalgas
El proyecto «Procesos ecológicos y biogeoquímicos asociados a la descomposición de algas en zonas intermareales sedimentarias» está coordinado por el profesor Mariano Lastra y cuenta con un presupuesto de 50.000 euros y una duración de tres años. Para el profesor, esta es la séptima expedición al continente helado, la segunda dentro de este mismo proyecto (otras cinco se desarrollaron en el marco de dos proyectos anteriores). Respecto al estudio actual, los científicos de Vigo explican que «las playas son entornos de baja productividad, es decir, tienen muy poca vegetación marina y terrestre, por lo que la llegada de algas representa una fuente de alimento que sustenta una buena parte de la cadena alimentaria». Es decir, las algas varadas sirven de refugio para un gran número de especies pequeñas y también ayudan a conservar las playas al acumular una gran cantidad de arena a su alrededor, que de otro modo sería arrastrada por el viento y las olas. Estos fenómenos, ampliamente estudiados en otras zonas del planeta, no han sido tan estudiados en la costa antártica, y este es el germen del proyecto de Vigo. Los docentes destacan que los datos previos apuntan a la relevancia ecológica del varamiento de estas algas en la costa, vinculada a la enorme productividad de los mares antárticos. El objetivo del equipo gallego es evaluar la importancia de las macroalgas antárticas en la ecología de la costa de la Isla Decepción, y los resultados obtenidos podrán extrapolarse a amplias zonas de la costa antártica libres de hielo durante el verano.
Para esta investigación, los científicos destacan la importancia de la Isla Decepción como un “sistema de caldera volcánica colapsada ocupada por el mar”, lo que conlleva una importante actividad geotérmica. Esto ofrece “condiciones muy peculiares en las que se combinan la climatología polar, la riqueza biológica y el vulcanismo, algo difícil de encontrar en otras zonas del planeta”. El estudio analizará el proceso de descomposición de las algas en zonas con calentamiento volcánico, y los resultados ayudarán a interpretar los principales cambios que la Antártida está experimentando en términos de cambio climático. De hecho, uno de los aspectos a los que el equipo gallego prestará mayor atención serán las emisiones de gases de efecto invernadero durante los procesos de descomposición de las algas, ya que se prevé que la presencia de estos gases en la atmósfera aumente significativamente en las próximas décadas, un fenómeno especialmente evidente y preocupante en los entornos polares.
Fuente: duvi