El aumento progresivo de los niveles de dióxido de carbono atmosférico desde el inicio de la era industrial también tiene repercusiones en las aguas superficiales del océano al absorber parte de este CO2 antropogénico. Si bien, por un lado, los océanos contribuyen a mitigar el calentamiento global al capturar parte de este dióxido de carbono atmosférico, por otro lado, el mar se está acidificando debido a la creciente cantidad de CO2 disuelto, lo que provoca efectos negativos en organismos con conchas, esqueletos y caparazones carbonatados, algunas de las cuales son de interés económico. Estos efectos, descritos en numerosos trabajos científicos, se producen en la columna de agua, pero ¿qué sucede en el fondo marino, donde se acumula parte del carbono «secuestrado» por los organismos, al igual que el resto de las conchas o esqueletos, en forma de carbonato de calcio, cuando los organismos mueren? “Ahí radica la importancia de los sedimentos, porque en ellos podemos medir la cantidad de carbono orgánico y carbonato que contienen y cómo ha variado su concentración a lo largo del tiempo, incluso en varios siglos. Es decir, podemos medir la concentración que existía antes de la era industrial y cuánto ha variado a lo largo de ella, hasta nuestros días”. Así explica Guillermo Francés, profesor e investigador del Departamento de Geociencias Marinas y Ordenación del Territorio de la Universidad de Vigo, la importancia de, al calcular los flujos del ciclo del carbono, no limitarnos únicamente a la columna de agua, como ocurre en la mayoría de los estudios realizados, sino introducir en el cálculo la parte que “aún minoritaria, no es despreciable”, va a los sedimentos o, eventualmente, que los sedimentos regresan al océano.
Aunque, como detalla Francés, “los sedimentos permiten realizar estimaciones sobre la productividad primaria y la circulación de masas de agua (los dos grandes grupos de variables que intervienen en el ciclo del carbono) en el pasado reciente, y también, para la actualidad, permiten relacionar las concentraciones en el sedimento más superficial con lo que ocurre a diferentes profundidades en la columna de agua”, el estudio integral, que además de la columna de agua también considera los sedimentos, es algo totalmente novedoso, al menos en el Atlántico Norte. De ahí la importancia de la campaña BOCATS que comienza este viernes 17 de junio y se extenderá hasta principios de agosto, y en la que personal técnico y de investigación de la Universidad de Vigo, el Instituto de Investigación Marina del CSIC en Vigo e Ifremer navegarán a bordo del buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa desde Vigo hasta Reikiavik. Durante ese período, los investigadores, así como el personal técnico, tomarán mediciones de diversas variables oceanográficas en aproximadamente 126 puntos a lo largo de un transecto del Atlántico Norte entre Vigo y Groenlandia (sección OVIDE), para luego navegar hacia el sur hasta la Dorsal de Reykjanes y continuar el transecto (sección RREX) siguiendo la orientación de esta cadena montañosa submarina hasta que termine en Islandia.
Investigadores universitarios se centraron en el estudio de los sedimentos.
Junto a Guillermo Francés, Irene Alejo, Víctor Pelayo y Susa Álvarez completan la representación de la Universidad de Vigo en la campaña BOCATS, que se desarrolla en el marco del proyecto del mismo nombre, siglas de Bienal de Observación del Carbono, Acidificación, Transporte y Sedimentación en el Atlántico Norte, Observación bienal do carbono, acidificación, transporte e sedimentación no Atlántico Norte, un proyecto financiado por el MINECO con más de 158.000 euros (sin incluir la campaña) y liderado por el investigador del Departamento de Oceanografía del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC en Vigo, Fiz Fernández.
“La campaña BOATS tiene como objetivo evaluar el transporte de agua, sal, calor, carbono natural y antropogénico, otros trazadores biogeoquímicos y determinar los flujos de carbono entre la columna de agua y el sedimento del fondo marino”, explica Guillermo Francés en relación con la campaña, que en el caso de los investigadores de la Universidad de Vigo se centra en el estudio de los sedimentos del fondo marino para establecer cambios a escala centenaria en la velocidad de las corrientes de fondo y las tasas de acumulación de carbonato de calcio y carbono orgánico. “La ventaja de este estudio es que los datos sedimentarios se adquirirán en los mismos puntos donde se caracteriza el agua del fondo, lo que nos permitirá establecer relaciones entre el registro sedimentario actual y las propiedades físico-químicas de la masa de agua en contacto directo con el fondo”, destaca el investigador del Departamento de Geociencias Marinas y Ordenación del Territorio.
En el caso de la sección OVIDE, se han realizado mediciones de la columna de agua cada dos años desde 2002, pero esta será la primera vez que se lleve a cabo un análisis exhaustivo de la columna de agua y los sedimentos. Por otro lado, la columna de agua de la sección RREX se midió por primera vez el año pasado, pero no se midieron sedimentos en esa ocasión. «Hasta donde recordamos Fiz Fernández y yo, no tenemos conocimiento de ningún estudio de este tipo en una zona tan extensa del océano, con tantos puntos de medición, a diferentes profundidades y en distintas masas de agua del fondo. Es cierto que se ha hecho algo similar en algunos sectores muy restringidos, pero no tiene nada que ver con lo que proponemos», explica Guillermo Francés.
Fuente DUVI