Biólogos del grupo OCEANO-ECIMAT desarrollan una herramienta para predecir el efecto de las olas de calor y las inundaciones en los recursos de mariscos.

Vigo lidera un proyecto pionero en España para determinar los riesgos y efectos que el cambio climático ya está provocando en los bancos de moluscos gallegos, cuyo objetivo final es desarrollar un sistema de predicción que alerte a los gremios sobre la llegada de olas de calor e inundaciones. El estudio también busca conocer el impacto de estos episodios extremos en los recursos, para que los gremios y la Xunta puedan adoptar soluciones adaptadas a cada situación y evitar mortalidades.

El estudio cuenta con financiación nacional —177.870 euros hasta 2017— y está coordinado por la catedrática de Zoología Elsa Vázquez. También colaboran dos expertos de la Universidad Americana de Carolina del Sur, Sally Woodin y David Wethey, y cinco cofradías de la provincia —Redondela, Carril, Campelo y Cambados—, además de contar con el apoyo de la Consellería do Mar. Woodin y Wethey son expertos en modelos matemáticos y lideran un proyecto financiado por la NASA para estudiar los efectos del calentamiento global en zonas del planeta que explotan sus recursos marisqueros: «Galicia es una de las pocas zonas con datos históricos y llevamos varios años colaborando con ellos».

En Galicia, lo que ya está ocurriendo con el cambio climático, y lo que predice el IPCC, es un aumento de las lluvias torrenciales y las olas de calor. Según Vázquez, la almeja puede soportar picos de calor y bajadas de salinidad, pero mantener estas condiciones durante mucho tiempo produce una mortalidad masiva. Una hipótesis es que cada especie se verá afectada de manera diferente, ya que habitan distintas zonas del banco. Así, la mayor mortalidad por calor afectará a la almeja japonesa, al estar enterrada a menor profundidad. Las consecuencias también varían según la evolución fisiológica, como lo han constatado los propios mariscadores, quienes saben que cuando la almeja fina se está reproduciendo, muere inmediatamente si se produce una ola de calor.

El modelo de predicción se basará en datos actuales de temperatura y salinidad, así como en modelos matemáticos al estilo de Meteogalicia. Para desarrollar estos modelos, el grupo EcoCost llevará a cabo experimentos durante los próximos dos años con los tres tipos de almeja de interés comercial —fina, babosa y japonesa— tanto en los bancos de arena como en los laboratorios de la Estación Científica Marina de Toralla (Ecimat). El objetivo es determinar la mortalidad y los efectos que los eventos extremos tienen sobre las funciones vitales de cada una de estas especies. Por un lado, los biólogos estudian la mortalidad y el crecimiento de las almejas en cajas ubicadas en los bancos de arena, donde se miden la temperatura y la salinidad con dispositivos CTD. Las primeras almejas se sembraron en julio y se realizarán muestreos mensuales y cada vez que se produzca una inundación o una ola de calor. Los efectos también se estudiarán en el laboratorio, donde se modificarán la temperatura y la salinidad del agua y del aire para simular los eventos extremos que pueden ocurrir en cada época del año, mientras se estudian la mortalidad y los efectos subletales, como las consecuencias sobre la reproducción, el crecimiento o el nivel de estrés de los individuos. Para ello, los biólogos medirán el consumo de oxígeno, estudiarán las gónadas y las proteínas que se generan en episodios de estrés, evaluarán las tasas de alimentación e incluso detectarán el movimiento de las almejas mientras están enterradas en la arena, gracias a un sistema de sensores de presión y electrodos desarrollado por Woodin y Wethey, que permite conocer el nivel de estrés del bivalvo sin extraerlo de su entorno. Estos experimentos ya han comenzado en la Estación Científica Marina de Toralla (Ecimat), donde el grupo dispone de cámaras isotérmicas en las que se simulan las mareas, las olas de calor y las lluvias torrenciales propias del medio natural.

Con los resultados obtenidos, se conocerá el umbral de temperatura y salinidad que cada especie puede soportar en las diferentes etapas de su evolución. Al combinar estos resultados con modelos matemáticos de predicción oceanográfica, será posible predecir el porcentaje de mortalidad en un banco determinado con 5 o 7 días de antelación e incluso si estos cambios provocarán que el banco se desplace de la zona intermareal a la submareal a largo plazo, anticipa Vázquez.

Edificio Filomena Dato
Campus de Vigo
36310 Vigo. Galicia. (Spain)

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