Por una «nueva cultura del uso del mar»

Sensibilizar a quienes mañana se dedicarán a educar a las nuevas generaciones sobre la importancia de los océanos para la sostenibilidad del planeta es el objetivo central del congreso «Buen Uso y Mal Uso del Mar», que la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte promueve este lunes junto con el Campus do Mar y el Consejo de la Cultura de Galicia. A través de diferentes presentaciones y talleres, esta iniciativa busca profundizar en la necesidad de promover una «nueva cultura del uso del mar», como destacó en su inauguración el coordinador de la sección de Ciencia, Naturaleza y Sociedad del Consejo de la Cultura de Galicia, Francisco Díaz-Fierros, quien defendió la importancia del trabajo educativo que permite que todo el conocimiento científico generado en torno a los océanos «sea compartido también por quienes son los protagonistas de su uso».

«Para Galicia, el mar es de vital importancia», añadió la profesora María Álvárez Lires, coordinadora de una conferencia que busca mostrar «cuáles son las buenas y malas prácticas», con el objetivo de que los docentes del futuro «actúen a favor del medio ambiente». Con este fin, este seminario, que está siendo transmitido por UVigo-TV, combinó las presentaciones de la profesora de la Universidad de Umeå (Suecia) Nora Rhätzell, la investigadora del Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero de Cabo Verde Elisia Silva y el profesor de la Universidad de Surrey (Reino Unido) David Uzzell, con la instalación en la facultad de los talleres del programa «Sumérgete en el Océano», del Campus do Mar. Así, el vicerrector Juan Manuel Corbacho enfatizó el carácter transversal e internacional de esta jornada, «dos de los ejes principales de nuestro proyecto de especialización Campus CREA», en un acto inaugural en el que también estuvieron presentes el director del Campus de Excelencia Internacional-Campus do Mar, Emilio Fernández, y el decano, Vicente Romo.

Cómo convertir el cambio climático en una realidad local.

Además de las diversas actividades que se llevaron a cabo en la facultad, esta jornada se completará con la conferencia que impartirá esta tarde en Casa das Campás el profesor de Psicología Ambiental David Uzzell, quien intentará responder a la pregunta de por qué el conocimiento de las consecuencias del cambio climático no provoca cambios en el comportamiento de la ciudadanía. «Tenemos que hacer que el cambio climático sea real para la gente, comunicar sus graves efectos de forma personal, inmediata, local y concreta», subraya este investigador, para quien «la gente tiende a pensar que el cambio climático tendrá un gran impacto a nivel global, pero no efectos significativos a nivel local». Por ello, este investigador británico destaca la necesidad de desarrollar «políticas y acciones que conciencien a la ciudadanía de que tenemos que actuar en nuestros propios barrios o en nuestros lugares de trabajo», para lo cual considera necesario un trabajo de comunicación que permita a la gente comprender cómo «afectará a sus vidas o a sus empleos».

“Hablamos constantemente de lo que sucederá en 40 años, y quienes no saben si se quedarán sin trabajo la semana que viene no piensan en el futuro a 40 años vista”, añadió este profesor, quien en su informe propondrá ejemplos concretos, como incendios forestales o inundaciones, con el objetivo de demostrar cómo “los fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes e intensos, tienen consecuencias directas” en la vida de las personas. En esta misma línea, Uzzell también aboga por concienciar a la ciudadanía de que las acciones que pueden emprender para combatir el cambio climático no deben interpretarse como “un cambio en su estilo de vida que les obligue a dejar de hacer cosas”, sino como un cambio “que puede conducirles a una vida mejor y más saludable”.

La importancia de promover el desarrollo sostenible también fue el eje central del informe de Nora Rhätzell, que profundizó en las relaciones entre la naturaleza y el mundo del trabajo a partir de las entrevistas que realizó a 120 líderes sindicales de diferentes países. En este sentido, esta profesora de Sociología defendió que «los seres humanos deben considerarse parte de la naturaleza, no como algo ajeno» y que el trabajo es un proceso que implica «una constante transformación de la naturaleza». Partiendo de estas ideas, Rhätzell presentó a los estudiantes tres maneras de comprender esta relación entre el trabajo y el medio ambiente: la tecnológica, que ve la naturaleza «como una fuente de recursos» y que es más frecuente cuando «no existe ningún tipo de relación entre el trabajo y los recursos naturales que se utilizan»; la antropocéntrica, que aborda esta relación «desde el punto de vista de las necesidades humanas»; y la holística, que promueve «una alianza entre el trabajo y la naturaleza», lo cual requiere «un cambio en las relaciones sociales de producción».

El mar desde una perspectiva de género

Otro de los objetivos de la segunda edición de «Buen y mal uso del mar» fue abordar la conservación de los océanos desde una perspectiva de género, gracias a la participación de la investigadora caboverdiana Elisia Silva, quien profundizó en los efectos que tuvo en su país no tener en cuenta la realidad de las mujeres en las políticas pesqueras. «Es muy importante crear conciencia de que todos tenemos el mismo derecho de acceso a estos recursos», subrayó Silva da Cruz, quien enfatizó que, a pesar de ello, hombres y mujeres desempeñan roles diferentes en este ámbito. «Por ejemplo, las mujeres tienen un rol más relacionado con la comercialización o más vinculado a la recolección de productos del mar», destacó la investigadora, quien recalcó que, si bien las mujeres desempeñan «un papel importante en el mundo de la pesca, esto no es visible».

En este sentido, Silva relató una experiencia en su país, donde “las políticas que no consideraban a las mujeres nos causaron daños ambientales”. Según ella, el hecho de que no se tuviera en cuenta la realidad de las mujeres en las comunidades pesqueras significó que “para tener una actividad económica, debido al problema de pobreza que existe en nuestro país, a menudo tenían que recolectar y vender especies prohibidas”. Añadió que “faltaban tanto conocimientos sobre las especies como alternativas de empleo”, razón por la cual el trabajo de capacitación y sensibilización realizado posteriormente, así como “la integración de las mujeres en diferentes áreas”, trajo consigo “un impacto positivo en el medio ambiente y la calidad de vida de la comunidad”.

Fuente Duvi

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36310 Vigo. Galicia. (Spain)

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