En la parte más interna de los estuarios de Vigo y Pontevedra, Mytilus galloprovincialis solía ser la única especie de mejillón. Desde la introducción del mejillón pigmeo de Nueva Zelanda (Xenostrobus securis), la especie autóctona parece estar siendo desplazada en las zonas internas de estos estuarios. Este escenario es el que estudia Ignacio Gestoso en su tesis doctoral, bajo la dirección de la profesora Celia Olabarria, de la Universidad de Vigo, y con la codirección de Francisco Arenas, del Centro Interdisciplinario de Investigación Marina y Ambiental, de la Universidad de Oporto. La investigación tiene como objetivo final evaluar la distribución y los mecanismos de invasión del mejillón X. securis, así como el impacto que el establecimiento de esta especie tiene en la fauna bentónica asociada a los bancos de mejillones.
Los resultados muestran que X. securis se está extendiendo tanto en el estuario de Vigo como en el de Pontevedra, aunque por el momento las mayores abundancias se concentran en la parte interior de ambos estuarios y disminuyen significativamente con el aumento de la salinidad hacia la parte central. Gestoso explica que “el proyecto abarcó desde el muestreo y el monitoreo en los estuarios hasta experimentos de manipulación tanto en la costa como en el laboratorio”. Este trabajo incluyó una estancia de tres meses en las instalaciones del CIIMAR en Oporto, lo que permitió llevar a cabo parte de los estudios experimentales relacionados con los efectos del cambio climático.
Los motivos de la expansión
La tesis de Gestoso documenta el proceso de invasión de X. securis en las Rías Baixas con el objetivo de obtener una visión general de los cambios que se producen en la comunidad residente debido a la introducción de esta especie foránea. Con la combinación de observaciones realizadas en el medio ambiente y experimentos de manipulación tanto en la costa como en el laboratorio, se ha logrado un conocimiento aproximado del momento actual del proceso de invasión, sus impactos en la comunidad nativa y las posibles tendencias en un futuro escenario de cambio climático. El investigador señala la salinidad como el factor principal para que el mejillón invasor se encuentre principalmente en las zonas interiores de los estuarios, ya que “determina en mayor medida el patrón de abundancia de la especie en los estuarios”. Sin embargo, el establecimiento de grupos o colonias del mejillón pigmeo en la parte interior de los estuarios “está provocando cambios en el hábitat bentónico del intermareal rocoso, causando variaciones en la abundancia de la especie dominante”. El investigador también destaca que la diferente actividad biológica del mejillón invasor, como las distintas tasas de filtración, «puede estar promoviendo cambios en las capas biosedimentarias, lo que podría afectar indirectamente a la fauna que habita el sedimento».
Otro efecto de esta invasión es que los depredadores muestran cierta preferencia por el mejillón nativo. Gestoso explica que se han encontrado evidencias que sugieren que “la presencia de poblaciones abundantes del mejillón nativo en la parte más interna de los estuarios podría favorecer la supervivencia de los individuos del mejillón invasor al compensar parcialmente el efecto negativo de los depredadores”, es decir, que la especie gallega permitiría un mayor éxito en el establecimiento de poblaciones no nativas en los estuarios. Además, el investigador agrega que el trabajo realizado con un depredador clave en el sistema, como el mejillón cuerno (Nucella lapillus), parece indicar un mayor consumo del mejillón nativo, lo que también podría contribuir indirectamente al éxito de la invasión.
Las especies invasoras, más resistentes al cambio climático
Otro de los principales objetivos de la tesis de Ignacio Gestoso es explorar escenarios futuros en los que el cambio climático podría influir en el proceso de invasión de esta especie. El trabajo experimental que realizó demostró que las variaciones en la temperatura y el pH del agua de mar, como consecuencia del cambio climático antropogénico, «pueden alterar la respuesta de los mejillones tanto a nivel individual como poblacional». Ambas especies estudiadas respondieron de manera diferente a estos cambios, y la especie invasora generalmente mostró mayor resiliencia que la especie nativa M. galloprovincialis a las variaciones de temperatura y/o pH. Así, explica el científico, «en un escenario futuro de cambio climático, X. securis podría tener alguna ventaja fisiológica que le permitiría volverse progresivamente más dominante sobre M. galloprovincialis en el área invadida».
Futuras líneas de acción
A partir del trabajo realizado por Ignacio Gestoso en esta área, se abren diversas líneas de acción e investigación futuras. El científico destaca especialmente la necesidad de llevar a cabo un programa de seguimiento de las poblaciones de ambas especies de mejillones, al menos en las Rías Baixas de Galicia, mediante muestreos espaciotemporales, es decir, en diferentes puntos del litoral y a lo largo del tiempo. Subraya que sería importante lograr una mayor interacción entre los investigadores y los diferentes sectores o actividades socioeconómicas que puedan verse afectadas, como herramienta clave para poder adoptar medidas de gestión eficaces tanto en este caso como en otros problemas ambientales.