El proyecto Impacta evaluará por primera vez el efecto químico de los microplásticos en el medio marino español.

Aunque el plástico es un material inerte y no tóxico, si contiene aditivos nocivos, en el caso de los más peligrosos y en altas concentraciones, pueden interferir con el metabolismo hormonal, provocando cambios de sexo o esterilidad en animales marinos. Consciente del riesgo que conllevan estas alteraciones, la legislación internacional exige la ampliación de la lista de contaminantes marinos, que hasta ahora se limitaba a metales pesados, hidrocarburos poliaromáticos, organoclorados y organobromados, para incluir otras familias de plaguicidas, sustancias de uso farmacéutico, productos de limpieza y también aditivos plásticos. En este contexto surge el proyecto Impacta, en el que participan investigadores de los centros de Vigo y Murcia del Instituto Español de Oceanografía, así como de las universidades de Vigo y A Coruña, con el objetivo de caracterizar la distribución de contaminantes regulados y emergentes, así como de microplásticos, en sedimentos costeros de la ría de Vigo y el Mar Menor y la plataforma continental de las costas atlántica y mediterránea.

Financiado con fondos del FEDER por un monto de 482.790 euros, los resultados del proyecto contribuirán a definir qué grupos de contaminantes y biomarcadores asociados pueden incluirse en futuros programas de monitoreo europeos, así como a evaluar el papel de los microplásticos en la dispersión y transferencia de contaminantes en el medio marino. Para ello, Impacta determinará los efectos biológicos que pueden causar los contaminantes, para lo cual se desarrollarán y validarán métodos analíticos sensibles y selectivos que puedan implementarse fácilmente en programas de monitoreo ambiental marino. Asimismo, el trabajo evaluará los efectos conjuntos de los contaminantes presentes mediante bioensayos de embriotoxicidad en muestras de sedimentos costeros y también en pruebas de exposición de especies marinas de diferentes niveles tróficos a una selección de sustancias que incluyen ciertos fármacos, ftalatos, pesticidas, compuestos perfluorados o productos de cuidado personal, lo que contribuirá a establecer criterios de calidad ambiental para estos contaminantes en el medio marino.

Contribución de la Universidad de Vigo al proyecto
El investigador del Departamento de Ecología y Biología Animal, Ricardo Beiras, lidera el equipo de la Universidad de Vigo que, junto con el grupo de la Universidad de A Coruña, dirigido por Soledad Muniategui, se encargará de la parte del proyecto relativa a la realización de bioensayos de toxicidad en organismos y la evaluación de la toxicidad de los sedimentos costeros, mediante pruebas de embriotoxicidad y los efectos endocrinos de una selección de contaminantes emergentes en gasterópodos y otros niveles tróficos. «En los laboratorios e instalaciones marinas del Ecimat realizaremos las pruebas de exposición de especies marinas a una selección de sustancias. Esa es nuestra contribución al proyecto, en la que, por ejemplo, exponemos mejillones a aditivos plásticos y observamos si los machos sintetizan una proteína que, en principio, solo deberían sintetizar las hembras, ya que se utiliza para proporcionar reservas energéticas a los huevos», explica Beiras, quien confirma que, además de mejillones para los adultos, utilizarán erizos de mar para los embriones.

La participación del grupo liderado por Ricardo Beiras, asegura el propio investigador, “surgió de forma natural”, fruto de una colaboración que mantienen desde hace casi 18 años con el grupo de contaminación del IEO. “Ellos son expertos en análisis químico de contaminantes, y nosotros en su toxicidad y efectos biológicos; actualmente, la monitorización de la contaminación requiere integrar ambos aspectos”. En cuanto a la colaboración con el Instituto Universitario del Medio Ambiente de la UDC, esta es algo posterior, pero “igual de fructífera”, asegura Beiras en relación con este proyecto en el que Víctor Manuel León, del Instituto Español de Oceanografía, actúa como investigador principal.

Contaminantes regulados, emergentes y microplásticos
Durante los tres años que durará el proyecto, los equipos de investigación centrarán sus esfuerzos en la caracterización de contaminantes regulados, emergentes y microplásticos en los sedimentos costeros de la ría de Vigo y el Mar Menor, así como en la plataforma continental de las costas atlántica y mediterránea. Según Beiras, estos dos lugares fueron elegidos «por sus altos niveles de contaminación de origen industrial, por ser dos bahías muy conocidas y también por razones logísticas, ya que los centros IEO de Vigo y Murcia son los que monitorizan la contaminación a lo largo de toda la costa española».

En el caso de los contaminantes regulados, aquellos que la legislación vigente, concretamente las directivas europeas, exige controlar en el agua para verificar que no superen los límites denominados estándares de calidad del agua, el proyecto pretende desarrollar técnicas para reducir los límites de detección, que en algunos casos son tan bajos que los métodos de análisis estándar no los detectan. En cuanto a los contaminantes emergentes, aquellos que la investigación científica ha demostrado que ya son problemáticos para el medio ambiente, pero que aún no están contemplados en la legislación, el proyecto Impacta pretende estudiar los niveles de algunos de ellos, como los productos farmacéuticos o los aditivos plásticos. «El caso de los productos farmacéuticos es curioso: el borrador de las normas europeas los incluía para que pudieran regularse, pero finalmente, probablemente como resultado del poderoso lobby de la industria farmacéutica, desaparecieron de las directivas», denuncia Beiras.

En lo que respecta a los microplásticos, el investigador de Vigo explica que se trata de partículas muy pequeñas de plástico, un material que no se degrada en el medio ambiente, pero que sí se erosiona físicamente y su tamaño se reduce hasta convertirse en partículas muy pequeñas que entran en la cadena alimentaria.

Un laberinto regulatorio
Si bien es la legislación internacional la que exige la ampliación de la lista de contaminantes marinos, hasta ahora limitada a un grupo de sustancias, ¿cuál es la realidad de la normativa vigente en este ámbito? Aunque la UE es la que toma la iniciativa en materia medioambiental y establece directivas vinculantes para los Estados miembros, estas carecen de fuerza sancionadora hasta que se transponen y se incorporan a la legislación nacional. «La Directiva Europea del Agua y sus derivados establecen normas de calidad para las aguas continentales y marinas, con límites máximos para 45 sustancias químicas consideradas prioritarias. Gran parte de esta legislación es reciente y aún no se ha transpuesto a la legislación española; cuando se transponga, será papel mojado, ya que no existe la capacidad técnica ni la voluntad política para implementarla», explica Beiras.

En el caso de España, las confederaciones hidrográficas son las responsables de la vigilancia de estas sustancias prioritarias, una labor que, según el investigador de Vigo, encomiendan a laboratorios y consultoras privadas, ya que no disponen de los medios para realizarla por sí mismas. «El hecho de que no se cumplan las normas, lo cual es habitual, no implica ninguna sanción, porque al controlar únicamente las aguas receptoras, no se busca la fuente que provoca el incumplimiento», denuncia Beiras, quien recuerda como ejemplo el vertido tóxico que tuvo lugar el verano pasado en el puerto de Cambados y que quedó sin investigar a pesar de la mortalidad que provocó en recursos moluscos como las navajas.

Edificio Filomena Dato
Campus de Vigo
36310 Vigo. Galicia. (Spain)

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